lunes, 15 de septiembre de 2008

El embrollo boliviano desentrañado por Maurizio Chierici


Esta mañana ha salido el último artículo de Maurizio Chierici en L'Unitá , Il nodo boliviano , que podríamos traducir por "El embrollo boliviano", en donde desentraña la intriga de los disturbios bolivianos recientes y la cascada de acontecimientos que le han sucedido.

Según Chierici, "mientras más popular se hace Morales más crecen las amenazas de secesión. Se puede explicar. La llanura de Oriente de donde surge el gas es bastión de generales y dictadores desde siempre para el gobierno del país. (...) Hay una cultura radicada en el pasado próximo que nutre las bandas armadas de hoy". La situación a la que se ha llegado deja en papel mojado la política de Evo Morales, ya que es consecuencia de intereses creados,a partir de "Álvaro Gómez Suárez, (...) para que le dejasen en paz había propuesto al primo presidente saldar la deuda interna del país entera (8 millones y medio de dólares) para que su orden de captura fuese olvidada. Esta es la tela de araña siempre más intrincada: (el pacto que) sustrae a la legalidad de Evo las provincias sublevadas." La mediación que ofrecen los países colindantes es para seguir amparando el expolio al que someten a la propia Bolivia, "Sin el gas boliviano Argentina se crispa los dientes, al igual que se los crispa Chile. La gran máquina está en las manos de los técnicos brasileños y del mundo europeo (...)Santa Cruz tiene millón y medio de automóviles, la mitad circula sin matrícula. Atraviesan la frontera de Brasil en un contrabando iluminado por los reflectores de la policía que hace la vista gorda".

Es un artículo valiente, arriesgado, frenético de ritmo como suele escribirlos uno de los mejores especialistas en América Latina hoy día, si no el mejor. Chierici es uno de los pocos periodistas (y escritores) que interpreta con una comprensión exquisita los acontecimientos y, lejos de postularse por alguna idea política concreta, ofrece su propia visión, la de un periodista envuelto en la cotidianidad, testigo de un mundo trepidante y convulso poniendo voz y humanidad a una realidad que, en muchas ocasiones, no la tiene. Salud por siempre, señor Chierici.
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