sábado, 12 de junio de 2010

La soledad de los parques

No se entiende muy bien la trayectoria de algunos autores del panorama teatral alternativo español. Este podría ser el caso de Rosa Molero cuya última obra, La soledad de los parques representada ayer viernes en el Nuevo Teatro de Zafra bajo la dirección de Claudio Martín (Lucerna Teatro), no hace honor a su talento (pese a haber sido premiada) al ser un pretencioso psicodrama que escenifica los vaivenes sentimentales y los remordimientos de una pareja en crisis sentimental donde la visión de la autora (feminista convencida en justas causas pero no en esta obra) simpatiza en una visión maniquea y empobrecedora con una protagonista neurótica e inverosímil en detrimento de su marido, visto, claro está, de acuerdo a los tópicos esquemas en uso, como un ser desgarbado e incomprensivo, cuando seguramente es el personaje más sensato de la obra, cuyo fin, que debería haber sido comprender y valorar el conflicto interno de los personajes, los muestra en cambio, desde un punto de vista frívolo sin aportar esta obra nada concreto, más allá de su estructura dramática, sencilla pero eficaz. Algo bueno debía tener.


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