sábado, 28 de agosto de 2010

Enredados en el arte

Conversación chispeante con dos poetas y músicos emergentes, Marian Raméntol y Cesc Fortuny en el Raval, de visita en Barcelona ya que ellos viven en Monistrol de Montserrat, en la sierra de Barcelona, pueblito en donde la conjunción de diversos artistas ha hecho que florezca todo tipo de manifestaciones culturales. De hecho, Cesc expondrá esculturas (otra de sus facetas) próximamente en una exposición colectiva.




Directores del semanario digital La Náusea que ha alcanzado ya sus diez años de vida, focalizan en torno a ellos un gran plantel de escritores y poetas que va en aumento, con su consiguiente dosis de trabajo que ellos abordan con un inquebrantable coraje, pese a su tremenda actividad artística, ya que Marian y Cesc son además los músicos que conforman ODI, un grupo ritual/drone cuya música electrónica me han explicado, y que tiene en  Cesc con su inquietud sobre el esoterismo una de sus fuentes principales. Esto aparte Cesc forma parte de Entropía, una banda barcelonesa y acaba de publicar su último poemario, La misteriosa canción de la sangre, junto a Andreu Navarra, Canciones del bloque,en un volumen doble publicado por Paralelo sur ediciones, Barcelona, 2010, libro que Cesc me regala dedicado al igual que Marian me regala su último poemario, Los Muñecos diabólicos de mi caja de pájaros, premiado en la IX edición Vicente Núñez, 2010, de la Diputación de Córdoba.




Marian y Cesc destilan pese a su frenética actividad una calma generada por la complicidad y por hondas convicciones alimentadas en el tiempo y la meditación, reforzados del aire bucólico del Monistrol en donde han encontrado su espacio vital, gesto sintomático de un nuevo clima crítico que redescubre los entornos rurales como alternativa digna y afortunada de vida, reubicando lo que sería una propuesta contracultural de fines del siglo XX en un nuevo planteamiento crítico que cada vez se extiende más a las puertas del siglo XXI, por lo que, si  un día, ellos fueron los primeros bohemios que arribaron a Monistrol, hoy ya no llaman la atención en medio de la riada de artistas vecinos del mismo pueblo que, es de suponer, ayudan a crear esa sinergia creativa de la que se sirven Marian y a Cesc para crear su arte siempre sorprendente, transpirante y crítico-paranoico.
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