jueves, 26 de agosto de 2010

Gerona medieval y florentina

Serena fascinación en las recoletas callejas de Girona entre soportales vetustos y parajes románticos propensos a duelos de honor o a meditaciones conventuales, todo en la onda romántica de una sugestión histórica, pues en efecto la ciudad antigua de Girona es un conjunto medieval de ascendente gótico donde el espigado ciprés apuntala el horizonte de esbozo florentino entre umbríos parques y basílicas góticas, cuyo aire se acentúa en el viejo puente de la ciudad, que espejea un cuadro multicolor al igual que el Ponte Vecchio de Florencia.




Hemos venido en el tren de la mañana cumpliendo el propósito de hace años del pintor barcelonés Marcos Zrihen, quien quería mostrarme esta ciudad, enseñándome rincones y jardines inadvertidos que sólo pueden encontrarse en largos paseos sin rumbo. Marcos trabaja ahora con dos galerías de la ciudad, por lo que es habitual de la parroquia y se maneja con soltura por las callejas de la ciudad antigua, en la que almorzamos entre caserones renacentistas. A la vuelta tengo el honor de recibir de él como regalo una pintura díptico de su última etapa, en la que a partir de la nada, se forma orgánicamente la materia a través de un farragoso collage que refleja bien el caos de nuestra existencia, realidad sin embargo que Gerona relega en el majestuoso recogimiento de la simetría que revelan sus palacios y jardines.


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