sábado, 21 de mayo de 2011

La escritura/ realidad de Julio Verne


Julio Verne es un autor que nos viene acompañando durante toda la vida desde nuestras primeras lecturas en la pubertad, no es fácil que un autor consiga permanecer tanto tiempo en la industria editorial con esa frescura, pero todavía es más difícil que un autor consiga de un lector captar de este tanta fidelidad a lo largo de toda su vida.

Sin lugar a dudas, es uno de los pocos autores que atrapan al lector desde la primera línea pero no es por los argumentos de sus novelas, fantásticos y en ocasiones aparatosos, con proyectos colosales. No nos entusiasman precisamente sus personajes, esbozados esquemáticamente, hombres de acción como corresponde al entusiasmo del hombre positivista del siglo XIX. Menos encanto todavía tiene su rupestre estilo literario, áspero y a veces demorado en el pormenor administrativo, necesario para crear la sensación de realismo nítido que revela lecturas de Balzac. No es, insisto, la musa científica de Verne lo que nos deslumbra en sus novelas, muchas veces adelantándose al futuro en sus ingenios mecánicos.


El verdadero acierto de la novelística de Verne le viene dado al saberse pionero de la ciencia-ficción en la era burguesa de la revolución industrial y la colonización de África, y por ello es consciente de estar inaugurando un área en la que apenas hay precedentes. Está reflejando en su obra el ímpetu de la burguesía desde su propia técnica narrativa, ya que, al igual que el burgués sin escudo de armas legitimado en su genealogía, narra sin tener en cuenta los antecedentes, solo las observaciones necesarias para construir el marco contextual, a partir del cual sus novelas se escriben en presente. He aquí el verdadero hallazgo de Verne: el crear obras que se van haciendo a medida que pasamos las páginas, de modo que la experiencia de la lectura se asimila al proceso de la escritura avanzando, dándose la mano lector y escritor como compañeros de aventuras junto a los demás exploradores del mismo territorio virgen. Es la escritura que se va haciendo a sí misma desvelando su propia realidad  ante todos nosotros.
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