sábado, 31 de agosto de 2013

Metafísica de septiembre




Durante los abrasadores días del verano, cuando la vibrante cigarra con su bandurria monocorde paraliza el ámbito en una siesta eternal, paralizada la voluntad disuelta durante horas abrumadas por el tedio ... durante esos días he añorado tanto el final de este cansino verano que ahora, al sentir su agonía, de súbito me siento indefenso frente al encrespado ejército del otoño que está a las puertas.

 Ardua tregua el agosto desangrado ante las desflecadas lluvias que preludian su salida del mundo hasta nuevo aviso, Natura se diría va corriendo un telón donde Ceres abandona ya y hace su entrada Bóreas escoltado de sus auras friolentas que desatan niebla, nieve y tormenta.

Nos abandona el verano con la suave nostalgia de un amor olvidado y hemos de enfrentarnos a un nuevo otoño sumidos en la zozobra del reposo no digerido, esperando que el augurio de los astros quiera sernos propicio para abrirnos a otra dimensión que nos engrandezca y nos permita ser quienes realmente somos.
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