sábado, 16 de agosto de 2014

El retablo de Barceló




La catedral de Palma de Mallorca despliega la magna ceremonia de la piedad católica en sus retablos, entre los que  se encuentra la obra de Miquel Barceló en una capilla lateral junto al ábside, una instalación escultórica grandiosa cuya funcionalidad condiciona su formato que rebasa todo límite artístico

Sorprendente en su austeridad frente a la regia arquitectura gótica, Barceló transmite el mensaje religioso actualizándolo e integrándolo en el entorno recogiendo la tradición y la memoria ancestral del mediterráneo (inquietud bastante latente en muchos motivos de la obra de este autor mallorquín)  a través de la cerámica, un elemento mágico (en alusión también a la colina primigenia) que  nos sumerge en una caverna submarina donde habitan los panes y los peces evangélicos transcendidos por la eucaristía y transustanciados aquí en el misterio de la creación del universo que nos sobrecoge en su teluria e inquietante misterio cuyo origen es Cristo redivivo, arcano cósmico y fuerza creadora.

Se nos muestra Cristo en toda su humilde grandeza en la analogía metafísica (y metatextual) planteada por Barceló mostrándolo dios creador y por ello artista total, gravitando en la noche de los tiempos por toda la eternidad como fuente nutricia de vida.

jueves, 14 de agosto de 2014

La huella de Mallorca


Vuelvo a recorrer calmoso las laberínticas y ensoñecidas callejuelas del centro histórico de Palma, calladas en un silencio de sol y siglos, horizonte ocre que a trechos  aligera algún que otro patio entre adustos conventos y palacios, alegrando la luz en su despertar de geranios.

Recorro el encanto de Palma provinciana y romántica poblada de cafés decadentes flotando en la marejada del tiempo como un sueño inmóvil

domingo, 3 de agosto de 2014

Diplomacia y mensajes secretos




Al salir de casa me encontré en el suelo, frente a mí, cual despojo que trae ociosa la marea, un extraño papel,  evadido por el viento tal vez del cercano contenedor de papel al que iba destinado.  Revisando el escrito advertí que tenía una caligrafía eminentemente femenina (se trataba, sí, de una niña) era un examen escolar, más concretamente de informática y  no era nada malo porque esta alumna  había obtenido un notable en la prueba realizada (según se indicaba allí) en el instituto Suárez de Figueroa. Divertido con la anécdota, me fui por la ciudad a seguir esbozando historias en la tarde.

Cuál no sería mi sorpresa cuando, al regresar, vi ese mismo papel cuidadosamente situado a caballete en una revuelta de la fachada de casa, a la sombra del sol impenitente. Y esto no era ya obra del viento sino de una acción deliberada.

Se trataba de una señal. Quizá de la misma niña que escribiera el examen. Un gesto para advertirme de algo, tal vez para que mejore mis conocimientos sobre software o tal vez un gesto para decirme que puedo contar con ella en la Madreselva digital, de modo que ese examen lo habría dejado como carta de presentación.



No hay duda de que en Zafra nos estamos volviendo muy florentinos con mensajes sutiles, frases dobles y códigos secretos, todo un organismo diplomático potenciado ahora en el mundo digital (tantas veces encriptado para muchos) que una misteriosa dama me ha hecho entender ahora en su manuscrito como mensaje sublimado en doble sentido.