sábado, 31 de enero de 2015

Don Juan Notorio, parodia y licencia del sátiro español




La parodia es siempre secuela de un elemento anterior, frecuentemente entronizado, que se pone en cuestión, desacralizándolo en lúdico y sano propósito dotándole de otro punto de vista. La parodia supone la secuela de una obra anterior, y la importancia del modelo que se toma como referencia, suficientemente aclimatada y compartida en el imaginario cultural del público para que surta efecto su comicidad.

Las grandes obras de arte han sido objetos de parodia y especialmente próspero ha sido el campo de la literatura. Se han realizado parodias del Quijote de Cervantes, de las tragedias de Shakespeare, de clásicos y modernos, en definitiva.

Otra cosa es que sepamos de su existencia.

Como no podía ser de otra manera el Don Juan Tenoriola clásica obra de  José Zorrilla, emblema del romanticismo ibérico, también fue objeto antaño de una versión paródica que bajo el título Don Juan Notorio, se realizó en 1874 (precisamente treinta años después de su original y el año de inicio de la I República), firmada en pseudónimo por Ambrosio de la Carabina y que, como cabe entender del contexto, tiene un tratamiento escatológico y altamente erótico y escabrosamente jocoso.



Agustín Iglesias el director de Guirigai Teatro ha adaptado y dirigido una lectura dramatizada de esta obra que han representado el sábado 31 de enero en la misma Sala Guirigai un grupo de actores de la Asociación de Espectadores de la Sala Guirigai. El dramaturgo declaró en palabras liminares a la función no haberla podido representarla en acción debido a que los actores fallecían en los ensayos a causa de las tremendas exigencias físicas de la acción, y como tampoco los actores profesionales del ramo querían joder en verso, este director tuvo que decidirse por la lectura dramatizada.

En unos versos efectivos de buen compás, de calidad adecuada cuya solemnidad contrasta con los disparates que tratan, Don Juan y Don Luis se disputan su reputación sexual realizando sus conquistas en cuantos seres humanos se encuentran a su paso, sin importar raza o condición, en un delirio de salacidad sin límites.



La interpretación de los chicos de la Asociación de Espectadores de la Sala Guirigai fue muy convincente y supieron dar la dimensión licenciosa oportuna a la acción de estos bizarros personajes que convierten en esta divertida parodia sus acciones caballerescas en licencias desquiciantes por las que Don Juan, acorralado en un hospital de sifilíticos, finalmente es salvado por Doña Inés.

Una rara avis de la bibliografía española el Don Juan Notorio, rescatada por la inquietud de Agustín Iglesiasla Asociación de Espectadores de la Sala Guirigai que la han representado en la Sala Guirigai, datada en el año inicial de la I República Española, una obra que se hace significativa porque, más allá de su valor literario (que lo tiene), hace que nos riamos de nuestra propia imagen acartonada en tópicos muchas veces, con la sana intención de corregir nuestros errores pero, sobre todo, de pasar un buen rato de diversión gracias a la parodia de nuestro héroe nacional, convertido en sátiro.

sábado, 24 de enero de 2015

Teatro del Norte, atrapados en una casa de muñecas (junto a una insurgencia cívica) en la Sala Guirigai



Teatro del Norte es una conocida compañía asturiana que, dirigida por el carismático Etelvino Vázquez desde hace 30 años, ha sabido crear un estilo muy personal y por donde quiera que va, se ve arropada por sus fieles seguidores, que cada vez crecen en número con cada función, como se demostró en la Sala Guirigai de Los Santos de Maimona, en donde tuvimos la fortuna de volver a verles actuar  después de un año de su Mariana Pineda) el pasado viernes 23 de enero con ocasión del montaje  de Casa de muñecas.

La obra original de Ibsen  está adaptada con el talento propio de Etelvino, quien centró el núcleo dramático de la obra en tres personajes: el matrimonio formado por  Nora (Cristina Alonso) y Thorvald (David González), junto a Krosgtad (Etelvino),  una triangulación sostenida en todo momento con gran brío en donde late la amenaza del usurero Krosgtad sobre la conciencia de Nora, que se ve obligada a ocultar una deuda contraída por salvar la salud de su marido, entre las carantoñas de éste y su mundo edulcorado que se revelará en toda su falsedad y por la que esta obra se considera el primer alegato  literario de reivindicación feminista.



El conflicto de la obra pesa en la conciencia de Nora entre trampas piadosas, risas esquinadas y un amor equívoco que Cristina Lorenzo interpreta con gran brillantez junto a David González (Thorvald), el marido complaciente que, en su orgullo masculino y paternalista encierra en una casa de muñecas a su mujer.  Thorvald tiene por ello un sentido machista de la convivencia y también tiene un gran sentido del deber, que precipitará los hechos inesperados provocados indirectamente  por las amenazas del usurero Krosgtad, personaje sombrío y maquinal que da vida  Etelvino Vázquez sobre el que incide un determinismo biológico en su proceder (rastro de la huella naturalista en la obra de Ibsen) y que se refleja en su obsesión de medrar una crítica a la sociedad contemporánea, impulsada (parece insinuarse) mediante las redes criminales de personas como Krosgtad en su delirio de poder. No por casualidad estos tres personajes son nuevos burgueses (o aspiran a serlo) buscando afianzarse socialmente. 


Tras la actuación, pudimos compartir ideas sobre la particular dramaturgia de raíz surrealista con los amigos de Teatro del Norte (Etelvino siempre cercano, amable y dicharachero, Cristina con su energética simpatía y David, relajado y comprensivo) junto a Agustín Iglesias en el vestíbulo de la Sala Guirigai, en donde se estrenaba esa misma tarde la muestra Insurgencias cívicas del artista sevillano Nacho Vilaplana (reseñada en la Madreselva9 de papel y on-line), comisariada por José Iglesias García-Arenal, quien  combina en fecha con su muestra Arquitecturas de la soledad en la Fundación Fiart de Madrid,  muestra colectiva donde participa la santanderina Clara Puentes, cordial y discreta, artista que expondrá en este mismo espacio de Los Santos de Maimona en abril.

Una gran sesión degustando teatro y arte plástico para deslumbrar la fantasía.  Doble ración artística en Sala Guirigai gracias a los amigos asturianos de Teatro del Norte con su Casa de muñecas y la exposición insurgente de Nacho Vilaplana, seguida de grata tertulia en la noche, dejando fluir las horas en la mejor vibración vital entre la deriva de los trasgos  (duendes insomnes), saboreando en arte la amistad y la noche.   




domingo, 18 de enero de 2015

El colorismo hispánico de Femme de Corde

Foto: Pepe Santana


El primer concierto del año en las Juventudes Musicales de Zafra ofrecido por Femme de corde el pasado sábado 17 aportó la nota colorista de raíz hispánica  idónea para atenuar la crudeza de estas fechas.

María Bono al violín y Julia Gonzalo se entregaron a la ejecución de la Sonata nº 2 de Joaquín Turina seguida de siete piezas breves englobadas en  la Suite española de Manuel de Falla, música acompañada de pasos de danza por Kallina Duffner a la que se unió José Espinar en los tangos que se interpretaron durante la segunda parte dedicada a Astor Piazzola con sus obras  Oblivion y Gran Tango.

Un repertorio de gran aroma y sabor popular hispánico en la herencia hispánica peninsular a través del casticismo para pasar, como hemos visto a la melancolía porteña enriquecida con la precisión del baile.

Un concierto que infundió vitalismo en una noche algo desamparada que, sin embargo, gracias a Femme de corde, se volvió risueña y grata como la tenue caricia de una antigua novia.