domingo, 26 de abril de 2015

Los tres cerditos visitan La Nave del Duende con Arbolé Teatro



Cuando vi el cartel supe que la tarde del 25 no podía faltar a la sesión infantil de La Nave del Duende en el Casar de Cáceres. Se iba a representar Los tres cerditos, el cuento que cada noche nos contaba nuestra madre a mi hermano y a mí cuando éramos pequeñines. Como siempre (recuerdo) nos dormíamos antes de que mi madre  lo finalizara, por lo que tenía  grandes lagunas argumentales en mi mente que al fin han sido compensadas.


Revisar la realidad desde otro punto de vista siempre es un ejercicio grato si quien nos ofrece la perspectiva tiene la delicadeza suficiente como para abrirnos una nueva dimensión, como es el caso del titiritero Iñaqui Juárez en nombre de la compañía aragonesa Arbolé teatro, que representó la historia sirviéndose de marionetas accionables con juegos de voces muy apropiados, con todos los ingredientes necesarios dentro de un lenguaje escénico esencial muy ingenioso a través de un escenario tripartito donde se desarrollaba la acción secuencial protagonizada por los tres cerditos hermanos: Cochinillo (el vago) Gorrinico (comilón) y Tocinete (inteligente), quienes viven su vida apacible en la granja hasta que descubren que su padre ha sido sacrificado para hacer chorizos y, horrorizados, se niegan a ser transformados en embutidos y huyen al bosque en donde tiene lugar el traumático encuentro con el lobo que, desalentado por el ingenio de los cerditos (reunidos secuencial y progresivamente en casa de Tocinete), abandona en la histeria a sus presas, que celebran seguir con vida, pero sobre todo se alegran de haber vencido al feroz depredador, que migra hacia otras tierras.

Una tarde risueña que hizo disfrutar a todos los niños y mayores que abarrotaba la sala casareña La Nave del Duende con este montaje de Arbolé, muy edificante en los tiempos que corren, y sin duda,  se advierte en esta aventura de hermandad porcina un discurso soterrado trasunto de la situación contemporánea. No en balde Los tres cerditos es un clásico y hace que estas obras infantiles sean de interés general para todas las edades. Muy recomendable para disfrutar una tarde encantadora y alegre. 

domingo, 19 de abril de 2015

Montyjazz. Un viaje en tres etapas por la canción melódica



Montyjazz ofreció el pasado 18 de abril en los Sábados Musicales  de las Juventudes Musicales de Zafra un concierto de temas melódicos bajo el título genérico  Del jazz al bolero consistente en versiones de grandes clásicos del género arropados por la voz  de Alberto Arroyo, con el acompañamiento de Pedro Monty al piano.


Un recorrido de poco más de una hora estructurado en tres itinerarios: Nueva York bajo la hegemonía de Frank Sinatra, con temas como Fly me to the moon o My way. La segunda etapa recaló en Londres  y su influencia pop con la presencia de The Beatles, John Lennon y Elton Jhon para acabar el viaje en Latinoamérica bajo la influencia del tango (Carlos Gardel) y el bolero cerrando el concierto con una deliciosa versión de Lucía destilando su extraña y vaga nostalgia al piano de Monty y la bien medida y templada voz de Alberto Arroyo, quien hizo corear las canciones a un público ya de por sí implicado en  cuanto estas canciones melódicas tan populares  forman parte de su biografía sentimental, hablándole de ilusiones desvaídas, amores y desamores evocados en tardes como este sábado gracias a Montyjazz   

sábado, 18 de abril de 2015

Las crónicas de Decron. Estética de la fantasía audiovisual




Siguiendo el rastro de la fantasía épica nos encontramos con  la obra del zafrense Ismael Duque, que ha presentado este sábado 18 en la Sala La Cuadra del Teatro de Zafra su primera obra Las crónicas de Decron editadas por Imcrea,  a cargo de  Manuel Romero Higes, en su colección Iro fantasía. Concebida como trilogía, la primera parte de la obra presentada  lleva el título de Academia de dragones, que en palabras de su autor, crea el escenario donde se situarán las sucesivas historias, de las que ya tiene escritas la segunda parte.


Ismael Duque procede de la dinámica del juego de rol y sus derivados, siguiendo el planteamiento estructural de los video-juegos, es decir, una estructura secuencial y anecdótica donde las aventuras se suceden de acuerdo a un orden lógico basado en el aprendizaje cognitivo y emocional del protagonista, de ahí el lenguaje de su autor se vea influido por la jerga de toda esa industria audiovisual relacionada con el software y los social-media. Precisamente es en las plataformas digitales donde todas estas experiencias se comparten y se viven en el reducido marco freak que, al día de hoy, marca una nueva generación muy diferente a aquella de los 80 en la estela del Spectrum.


Ismael Duque representa al grupo de jóvenes de hoy cuya referencia (es el signo de los tiempos) no son Las aventuras de Conan, olvidadas hace ya tiempo, sino las referencias mediáticas del universo funcional de  los video-juegos. Le deseamos grata travesía por el universo literario.

    

viernes, 17 de abril de 2015

Aperitivo arriero con José Camello en Zafra



Al alba he tomado el primer tren desde Cáceres para regresar a Zafra este mismo viernes, donde se encontraba José Camello, invitado al IV Foro HD Reflextremadura 2015, hemos tenido la oportunidad de comentar con su equipo y  junto a la fotógrafa Verónica Ronyblue anécdotas sobre El mal del arriero, opera prima que acaba de realizar con Libre producciones y sobre la que he escrito una reseña en Madreselva.

José Camello es consciente de que su largometraje tiene un estilo muy personal pero de otra manera no hubiera tenido sentido su aportación, la historia noir de un personaje  conseguidor (diríamos un consultor muy especial) protagonizado por José Vicente Moirón.


Ya se encuentra estudiando la realización de un segundo largometraje sobre el cual no ha dejado entrever muchos detalles pero Camello insiste en su sello personal afrontando todas las tempestades que encuentra en su camino y que por el resultado de El mal del arriero, su primera película, vale la pena exponerse. Para hacer cine espectáculo ya hay una industria desarrollada, por eso él seguirá firme avanzando en su arte.  

jueves, 16 de abril de 2015

Antonio de la Fuente Arjona. Un ensayo con Cambaluz Teatro en La Nave del Duende



Antonio de la Fuente Arjona en su perfil espigado se diría un donquijote juvenil de aire risueño con un aire de familia con algún misterioso caballero pintado por el Greco.
 
Dramaturgo, actor y productor teatral este artista polifacético de Coria arraigado en Madrid me ha invitado a asistir con él a uno de los ensayos de su obra La semilla (Premio FATEX 2014) que Cambaluz Teatro de Cáceres está montando con mucha ilusión y eficacia gracias a la colaboración de los amigos de La nave del Duende del Casar de Cáceres, donde se desarrollan los ensayos,  sala estable de Karlik Teatro Danza y sobradamente conocida por su experimentación escénica.


Antonio de la Fuente Arjona siente el teatro como un medio de sensibilización y por ello trabaja alrededor de su didáctica infantil y juvenil, una cuestión que palpita en nuestra mente como objetivo común y en esta dinámica se encuentra el montaje de esta su última obra La Semilla, a cargo de Cambaluz Teatro, una compañía amateur que asesorada por Antonio está afirmando sus intuiciones con solidez.

viernes, 10 de abril de 2015

La cosecha del limonero



El limonero en su ciclo anual nos ofrece su puntual cosecha arracimada en las ramas abatidas ya por el peso del fruto. He aliviado la cabellera del árbol que ahora, tras la colecta de las pomas, se aligera y contento se encara con el viento en su continua tertulia de vientos señalando augurios.


Las cajas colmadas de limones recogidos son un tesoro de luz que iremos agotando hasta la próxima cosecha de verano en nuestro limonero de cuatro lunas, siempre vibrante de vida durante todo el año, generoso en sus frutos refulgiendo desbordadas todas las ilusiones. 

viernes, 3 de abril de 2015

Las voces de la tierra



Tumbado sobre la tierra siento su latido y despacio, en silencio, según avanza la tarde, voy sintiéndome parte de esa tierra en su rotación infinita, energía, tiempo y, con él, su memoria, el proceso íntimo de lo que he sido y soy en la marea de la historia.

Esta misma tierra sobre la que me encuentro tumbado, sintiéndola dentro de mí,  es la única que queda de aquella tierra en la que jugábamos  mi hermano y yo. Forma parte de la granja del abuelo Juan, sepultada con el correr del tiempo junto a nuestra infancia bajo el hormigón de estos barrios.



El mundo donde nacimos no existe ya sino en nuestra mente como una isla llena de recuerdos, un horizonte agrario y luminoso perdido en las revueltas del camino al que ahora me asomo desde esta dimensión, una vía sensorial abierta en esa misma tierra sobre la que me encuentro tumbado, escuchándola desde su esencia, en comunión orgánica con el universo en su continuo discurrir.