jueves, 7 de julio de 2016

Arlés verdiazul, suave encanto mediterráneo




Crepúsculo de oro en el delicioso aroma de un modernismo provinciano, sándalo y limón, desmayado brío imperial en sus huellas grecorromanas. Tenue acuarela el color desplegado en las flores de austeros callejones somnolientos en la tarde que declina.  Doméstico delirio de un pintor extravagante y genial que sueña nuevas dimensiones bordeando puentes, atravesando los campos de labor. 

Así es, dulce y discreta, la ciudad de Arlés verdiazul, reposo del sueño en su apunte modernista y vegetal.    





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