domingo, 24 de enero de 2016

Dúo Vinte. Virtuosismo al cuadrado




La necesidad de encontrar una sintonía en la ejecución de una pieza musical hace en ocasiones que se desenvuelva en un virtuosismo debido precisamente al alto grado de desarrollo conseguido en esa habilidad. Este es el caso del Dúo Vinte, que ofreció su concierto de piano a cuatro manos  invitado por las Juventudes Musicales de Zafra el pasado sábado 23 de enero que en su sede habitual del Pabellón Central del Recinto Ferial se llevó a cabo este concierto de abono dentro de sus Sábados Musicales. 

El dúo Vinte, constituido por dos jovencísimas Paula Granados de Osma y Diana Rodríguez Adán tiene una riqueza técnica (derivada en parte de su función docente) y para demostrarla expusieron un repertorio lleno de colorido y plasticidad sobre el concepto de la suite (composición orquestal breve en varios movimientos con raíces en la danza) en cuya primera parte desgranaron la Petit Suite de Debussy   y la suite Ma mère l’Oye de Ravel con su toque orientalizante y ensoñador y en la segunda parte se cambió de registro musical hacia la música americana de los dos hemisferios representada por Gershwin, el compositor norteamericano del que se interpretó Tres preludios con su sabor jazzístico y neoyorquino seguido por una obra de Astor Piazzola, La historia del tango, una suite contemporánea con sus 4 tiempos donde repasaba históricamente este género en sendas piezas con el aire del cafetín y ritmo cupletero en un sabor porteño.


El virtuosismo de las dos pianistas desplegó un concierto muy ágil que nos supo a poco en la intensidad de su ejecución a cuatro manos, sincronía perfecta deslizándose sobre una tarde reverdecida de los frutos musicales que, generoso, el piano del dúo Vinte había hecho brotar.  

sábado, 23 de enero de 2016

Yerma. Pasión y locura con Teatro del Norte




Etelvino Vázquez volvió a estremecernos junto a sus muchachos de Teatro del Norte el pasado viernes 22 de enero con ocasión del montaje de Yerma en la Sala Guirigai de Los Santos de Maimona, el clásico lorquiano escrito en 1934 que el talento del maestro Etelvino supo adaptar a la actualidad,  si bien el drama existencial de Yerma, la mujer marchita, podría ser eterno, más allá de arcaicos idearios (supuestamente) superados porque Etelvino ha querido reflejar el hondo sentir de una mujer incomprendida y terriblemente sola, envuelta en su propia trampa de convenciones sociales y sobre todo enredada en un laberinto de sentimientos confusos que desatarán su locura.

Etelvino reinterpreta la obra de Lorca en un lenguaje simbolista y con rasgos surrealistas en la introspección de sus personajes girando el ángulo de visión desde el tiempo y el espacio retrospectivo que a través del flash-back realiza la protagonista (interpretada por el mismo Etelvino en una maestría interpretativa llena de brío y palpitación) retomando la acción desde su inicio encontrándonos unos personajes marcadamente oscuros,  como es el caso de su marido Juan (interpretado vivamente por David González) y el coro de mujeres sintetizado en  la Vieja, personaje sostenido por Cristina Lorenzo  representando la propia conciencia de la protagonista y el sentir popular, reconviniéndola continuamente sobre la naturaleza del amor maternal que Yerma siente sobre su marido, carente de sensualidad y acentuado de servilismo con que cubrir la ausencia de la emoción amorosa viva y desbordante que siente sobre Víctor (Manuel Lobo) encarnación del deseo y que, obviamente, queda reprimido.



Yerma está obsesionada con ofrecer un hijo al mundo, pero su marido no lo desea. Y aunque ya sea estéril ella o él (situación insinuada en la obra) la escena se desborda y llega al paroxismo en un arrebato de frustración que origina y precipita la tragedia final.

Teatro del Norte desbordó al numeroso público asistente de pasiones desbordadas en otra de sus actuaciones memorables en su visita anual a la Sala Guirigai para ofrecernos una gran muestra de teatro haciéndonos plantear con Yerma la necesidad de ser coherentes con la naturaleza de nuestras propias pasiones.

Fuente foto: Teatro del Norte



viernes, 1 de enero de 2016

Salutación del año





Se inicia el año bajo el rumor de la lluvia que tinta de negro y ceniza la tarde ralentizada y anodina.

El tiempo es sólo apariencia en esta realidad humedecida con la tristeza de brasero enfriado en el patio.

El año se abre cubriendo de niebla el mundo,  desdibujado en sus confines, difuminado en la tarde gimoteante de lluvia gravitando en el silencio.



(Foto: Juan Jesús Carrasco)