lunes, 24 de abril de 2017

Eduardo Fraile, evocación y artesanía poética del apunte


Foto: Claudia Vázquez


Hemos tenido la oportunidad de reencontrar tras unos años a Eduardo Fraile en su visita a Zafra el pasado 20 de abril invitado por el Seminario Humanístico para cerrar el ciclo Labor(arte) compartiendo velada poética en el Parador de Turismo . La mejor manera de abrir la Semana del libro en Zafra es, cómo no, invitando al poeta editor de la delicada Tansonville.

Eduardo Fraile nos dejó la estela cordial de los angelotes protagonistas de su poesía, que pueblan el retablo vivo de su paraíso perdido, situado en tres puntos cardinales: el Madrid lejano, su Valladolid de adopción y la Castrodeza entrañable de sus veranos.

La poesía de Eduardo tiene ese encanto de lo cotidiano que desde la evocación adquiere una nueva luz, el exotismo inverso de la provincia en un nuevo ángulo inexplorado donde la estampa sugerida se revela inesperada y frondosa de imágenes como aquel poema que inicia su Retrato de la soledad (Difácil 2014), rememorando las escaleras mecánicas de las Galerías Preciados en Valladolid.

Eduardo nos ha confesado que la diferencia entre su primera época poética y esta otra segunda es que antes hasta inicios del s. XXI él esculpía el lenguaje (en gongorina y hermética expresión) mientras que ahora es él mismo el que se deja traspasar por el lenguaje para que el mensaje se manifieste (influencia de nuestro admirado Francisco Umbral), de ahí el lema Apuntes al natural del resto de su obra desde 2007 con Quién mató a Kennedy y por qué. Este apunte poético responde a un proceso emocional de dejarse llevar inconscientemente por la estampa evocada en su recuerdo, reverberándose en su mente al modo surrealista, momento en el que el lenguaje va liberándose a través de él, como si de un medium se tratase.

Su labor poética y su labor editora reconoce que están muy vinculadas a la figura de Filiberto González el chocolatero de Verdemazbán (uno de sus ángeles bonachones) pues Eduardo Fraile compone libros como tabletas de chocolate con que deleitar a sus lectores y es que, verdaderamente, el diseño compacto de sus libros y la cartulina de su cubierta remedan el envoltorio pulcro y sencillo de aquella artesanía que guardaba aquellas codiciadas onzas oscuras, de la misma manera que el libro es ese mismo paralelepípedo que nos engolosina con la belleza de las palabras que deposita bajo su cubierta, palabras con las que Eduardo siempre consigue cautivarnos en su voz demorada, concreta y cotidiana como un sueño de primavera, como si de un ángel se tratara bajo la luz de la primera mañana inaugurando el mundo, cálida y tenue, preñada de una vaga nostalgia abriendo amaneceres.


domingo, 9 de abril de 2017

La cabeza del bautista. Esperpento a ritmo de blues



Valle-Inclán creó el esperpento como caricatura de la España triunfalista para denunciar la ruinosa situación del país a inicios del siglo XX, convirtiéndose en idea y categoría estética que al día de hoy es ideal para interpretar nuestro retrato social, como refleja la versión de Miguel Murillo La cabeza del bautista  escenificada la tarde del sábado 8 de abril  en el Teatro de Zafra a cargo de El desván teatro, bajo la dirección de Domingo Cruz.

MiguelMurillo, responsable de la adaptación (algo más humanizada que el texto original), sitúa a Don Iginio (Francisco Blanco) dueño de un club nocturno a ritmo de blues y rock&roll (en escena tocando en directo The Cocooners al frente de Jimmy Barnatán a modo de narrador/demiurgo de la acción).

La viciada rutina del club donde malvive Don Igi, que intenta rehacer su vida junto a La Pepona (Pepa Gracia) se ve sacudida cuando llega El Jándalo (José Antonio Lucia), hijastro de Don Igi, a quien chantajea acusándole de matar a su madre, la difunta esposa del viejo. La Pepona entonces planea asesinar al Jándalo valiéndose de sus encantos pero ésta se encandila del canalla Jándalo, y cuando Don Igi le acuchilla, desconsolada por haber perdido a su nuevo amante (y cliente), es presa de la locura, en paralelo paródico al episodio de Salomé, que llora ante la cabeza del Bautista ejecutado por Herodes a sus instancias, y de ahí el título de esta obra, claro reflejo satírico de estos personajes valle-inclanescos.



Vertiginosa e intensa actuación de El desván teatro (Jimmy Barnatán, Francisco Blanco  y Pepa Gracia) deslizada a ritmo del más genuino rythm&blues americano en directo gracias a The Cocooners (Rubén Rodríguez, Dani Simons y Sergio González más la influencia del inlavable Gene García) banda integrada en la dramaturgia subrayando la acción, una música asociada a la oscura escena de una realidad perversa y diabólica, una visión ácida, puramente esperpéntica que su director Domingo Cruz ha sabido transmitir con gran acierto, trasladando la adaptación que Miguel Murillo ha realizado sobre el texto de Valle-Inclán, quien nos descubre (de nuevo y siempre) las sombras de la realidad, su esperpento, deformación grotesca de la realidad que nos inquieta por cuanto nos revela también nuestros ángulos más oscuros e inconfesables.