domingo, 9 de abril de 2017

La cabeza del bautista. Esperpento a ritmo de blues



Valle-Inclán creó el esperpento como caricatura de la España triunfalista para denunciar la ruinosa situación del país a inicios del siglo XX, convirtiéndose en idea y categoría estética que al día de hoy es ideal para interpretar nuestro retrato social, como refleja la versión de Miguel Murillo La cabeza del bautista  escenificada la tarde del sábado 8 de abril  en el Teatro de Zafra a cargo de El desván teatro, bajo la dirección de Domingo Cruz.

MiguelMurillo, responsable de la adaptación (algo más humanizada que el texto original), sitúa a Don Iginio (Francisco Blanco) dueño de un club nocturno a ritmo de blues y rock&roll (en escena tocando en directo The Cocooners al frente de Jimmy Barnatán a modo de narrador/demiurgo de la acción).

La viciada rutina del club donde malvive Don Igi, que intenta rehacer su vida junto a La Pepona (Pepa Gracia) se ve sacudida cuando llega El Jándalo (José Antonio Lucia), hijastro de Don Igi, a quien chantajea acusándole de matar a su madre, la difunta esposa del viejo. La Pepona entonces planea asesinar al Jándalo valiéndose de sus encantos pero ésta se encandila del canalla Jándalo, y cuando Don Igi le acuchilla, desconsolada por haber perdido a su nuevo amante (y cliente), es presa de la locura, en paralelo paródico al episodio de Salomé, que llora ante la cabeza del Bautista ejecutado por Herodes a sus instancias, y de ahí el título de esta obra, claro reflejo satírico de estos personajes valle-inclanescos.


Vertiginosa e intensa actuación de El desván teatro (Jimmy Barnatán, Francisco Blanco  y Pepa Gracia) deslizada a ritmo del más genuino rythm&blues americano en directo gracias a The Cocooners (Rubén Rodríguez, Dani Simons y Sergio González más la influencia del inlavable Gene García) banda integrada en la dramaturgia subrayando la acción, una música asociada a la oscura escena de una realidad perversa y diabólica, una visión ácida, puramente esperpéntica que su director Domingo Cruz ha sabido transmitir con gran acierto, trasladando la adaptación que Miguel Murillo ha realizado sobre el texto de Valle-Inclán, quien nos descubre (de nuevo y siempre) las sombras de la realidad, su esperpento, deformación grotesca de la realidad que nos inquieta por cuanto nos revela también nuestros ángulos más oscuros e inconfesables.   


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