sábado, 31 de julio de 2010

Impresiones a renglón seguido sobre Miguel Hernández

 Pilar Boyero, en su magnífico programa de radio en Canal Extremadura, Soy lo prohibido,  consagrado a la canción española, dedica sus dos emisiones de este fin de semana a recordar a Miguel Hernández y va desgranando al hilo de su semblanza en su  voz sedosa diversas versiones de sus poemas musicados y diversas coplas alusivas al entorno del poeta de Orihuela.



Estos dos programas que nos ofrece Pilar me han hecho recordar la obra y la recepción que se ha tenido del poeta hasta hoy. Hay muchas personas que durante mucho tiempo no hemos entendido bien por qué su obra no tuvo en su día la repercusión debida a la gran calidad de la obra que hoy todo el mundo considera. 


Miguel Hernández sintetiza a lo largo de su obra la estética de la Generación del 27, por ello se le ha considerado poeta de transición hacia la poesía de posguerra española, pero eso lo decimos hoy después de tantos años, cuando la distancia nos ofrece una cierta perspectiva.

Miguel Hernández arranca su obra en la línea neogongorista y popular con Perito en lunas en 1933, en este tiempo las diversas tendencias estéticas generacionales han sido cultivadas ya: poesía pura, neopopularismo y surrealismo, y comienza a plantearse una corriente neorromántica paralela a un planteamiento social y existencial, inspirado por los convulsos tiempos que abre el crack del 29 y sobre todo la aparición de la II República Española cuya inestabilidad desemboca en la guerra civil española, una postura hacia la poesía impura defendida por Pablo Neruda (en contraposición a la poesía pura auspiciada por Juan Ramón Jiménez), poeta chileno, por otra parte, que repercute sobremanera en el desarrollo de la poesía social en España y Latinoamérica.

Este nuevo posicionamiento estético de los años 30 en España y su inquietante clima social hace que Perito en lunas no consiga en su día una afortunada repercusión, salvo en círculos muy restringidos. Todavía no había llegado su momento.

Progresivamente en su producción poética, Miguel Hernández afila y profundiza su voz siempre desde lo popular, ahondando una línea existencial desde metáforas accesibles y un hondo y marcado surrealismo también que avanzará hacia la poesía social en El rayo que no cesa (1936), El hombre acecha (1939)  o Cancionero y romancero de ausencias (1941) entre otras obras.



El poeta de Orihuela estaba demasiado cerca quizá de la primera generación de posguerra española para ser referencia o abanderado, en los años 40. Era una voz reconocida y amiga de algunos miembros de la generación del 27 y de ahí surgen mutuos intercambios, por ejemplo en la obra de Aleixandre o Alberti (hay también un soniquete recíproco en Cernuda, el poeta dandy del grupo), aparte de las adhesiones de gran parte de la poesía “desarraigada” (poesía existencial y crítica) de aquel tiempo en figuras como Victoriano Crémer, José Hierro o Gabriel Celaya . Y dígase lo que se diga y pese a quien pese, la humilde condición social de Miguel Hernández y su ominosa prisión política hasta su muerte, le privó en vida de un mayor reconocimiento y divulgación de su obra.

No sería hasta la década de los 50 cuando se reivindica sólidamente la figura de Miguel Hernández a través del Grupo de los 50, quienes, sin dejar de tomar una postura crítica en su poesía, viran hacia un tono más lírico y cuidado, tomando entre sus fuentes la obra del poeta de Orihuela en poetas como Gil de Biedma o Claudio Rodríguez, e irá adquiriendo mayor relieve entre la oposición al régimen, por supuesto, siempre en círculos reducidos, como por demás, fue y será siempre la poesía, de ahí que se le haya asociado a sectores progresistas de la sociedad, aún más cuando algunos de sus poemas fueron musicados, entre otros, por Serrat, uno de los abanderados de la nova cançó catalana durante los 70, crítica contra la dictadura española.

La influencia de Miguel Hernández no ha cesado durante todo este tiempo, referencia incuestionable de la poesía española, su voz nos demuestra que un poeta nunca cae en el olvido mientras su voz es firme y sincera, ayudándonos a sentir más plenamente la vida como lo demuestra Pilar Boyero desde su entrañable programa dedicado a la copla,  asociando con toda naturalidad la obra del poeta con la música popular, y, recitando ella misma deliciosamente los poemas del poeta, su voz se nos vuelve intimidad inmediata y alma en carne viva.

sábado, 24 de julio de 2010

Predestinación del verano

Había acabado de desayunar en el jardín y estaba leyendo tranquilamente respirando el aroma de la vegetación desperezada y salutífera con su emanación mineral cuando, prematuramente, apareció la inesperada señal, se había fatalmente manifestado vibrando en el aire como un augurio infernal. Era el inconfundible zumbido eléctrico de la cigarra, poniendo con su tórrido presagio una raya de estupor amarillento en la  mañana . La cigarra inquieta y plúmbea en su tediosa letanía, aguijón del verano mediterráneo que espolea nuestra conciencia con una oscura premonición, suspendiendo el instante en una monodia aplastante y agorera, como una maldición bíblica que asola estas tierras meridionales, haciendo de la cigarra un terrible heraldo negro que castiga sin justicia a esta pobre tierra calcinada de soles.

martes, 20 de julio de 2010

Carta abierta de Juan José Viondi en defensa de la Plaza Chica como espacio escénico del IX Festival de Teatro En Clave de Humor

Mi querido amigo el popular arquitecto Juan José Viondi enriquece el debate sobre el Festival de Teatro En Clave de Humor respondiendo en carta abierta al pasado comentario, de acuerdo a su deseo. Viondi me corrige en su carta acerca de la denominación exacta del festival, error que ya he subsanado. No pongo ni omito ni una coma debido no sólo al respeto que siempre le he profesado sino a la original perspectiva que aporta y la valiosa información que contiene,  gesto el suyo para conmigo que me honra. Pero ahora leamos su comunicado:


Hola José Juan, me alegro de saludarte. Te hago algunos comentarios a tu escrito sobre el festival de teatro de la Plaza Chica. Para empezar, el festival no se llama "Festival de Teatro Cómico de Zafra", se llama desde hace ya nueve años ,“Festival de Teatro en Clave de Humor de Zafra” y te pongo en cursiva las palabras en Clave porque aquí está la clave del asunto, esta expresión tiene un doble sentido, el que identifica al festival como cómico y el que hace referencia directa al lugar donde se representa, al enclave, a la Plaza Chica, desde el principio la celebración de este festival en la plaza era condición ineludible por su propio nombre y concepción, lo se de primera mano pues conocí su génesis y ese era el sentido, por tanto, desligar ahora el festival de la Plaza Chica pierde el sentido de lo que se pretendía: celebrar un festival de teatro cómico con las compañías o grupos teatrales de vanguardia del país, los mas modernos y hacerlos representar en una plaza única e irrepetible con casi seis siglos de historia a sus espaldas. Ese contraste era lo que se perseguía, congeniar lo nuevo con lo antiguo y creo que el objetivo se ha conseguido durante estos últimos ocho años. Personalmente creo que de sobra.


¿Porqué en la Plaza Chica?, por muchísimas razones, pero fundamentalmente porque ver cualquier representación o cualquier actividad cultural o lúdica en la plaza es un autentico lujazo, un espectáculo único que nadie que no sea de zafra o alrededores puede tener ni disfrutar. Limitar el uso de la plaza a representaciones de teatro renacentista [sic] es muy pobre, es no entender las posibilidades que la plaza ofrece y es señal de una mente anclada en el pasado, mira, sabes que soy muy aficionado a la fotografía y sobre todo, a todo lo que tiene que ver con el patrimonio cultural e histórico de este pueblo, tengo en mi ordenador una carpeta con fotografías dedicada exclusivamente a las actividades que se desarrollan en las dos plazas que vengo llenando desde hace ya diecisiete años y te quedarías sorprendido de la cantidad y variedad de actividades que se desarrollan, desde las culturales de todo tipo, a mítines o partidos de futbol entre los chavales del barrio. La plaza, José Juan, es un espacio polivalente, multifuncional, adaptable, así ha sido siempre, y es esta una cualidad de los edificios y espacios urbanos que ha conseguido trascender en el tiempo superando todas las innovaciones, son los buenos edificios y lo buenos espacios urbanos. Cualquier edificio histórico hoy día (estoy seguro que has visto muchos y te han gustado) se reconvierte, se rehabilita para servir a las demandas del siglo XXI sin perder ni un ápice de su valor arquitectónico o histórico y son muy apreciados en general por la gente que los visita. En el contraste está la clave José Juan, en el contrate y la convivencia entre lo nuevo y lo antiguo, exactamente lo que se ha hecho con el festival de teatro moderno en un ambiente del siglo XVI.

Por otro lado no se puede perder de vista el carácter eminentemente popular de la plaza, así ha sido de toda la vida y así afortunadamente sigue siendo, es por eso que me sorprende muy negativamente que vincules el uso de la plaza y del teatro a falta de elegancia y a gente que le importa un carajo tenerla, esto es insultante para los que un año tras otro hemos asistido y apoyado este festival en la plaza. Te aseguro que mi autoestima la tengo bastante alta, demasiado quizá, pero de ningún modo se me pasa por la cabeza que asistir en la Plaza Chica a una función de teatro la merme y mi condición psicológica…? [sic] se altere. Esto sólo lo puedo entender desde una postura elitista y pijotera y mucho mas después de decir que “el público se ha acostumbrado mal…, porque es acomodaticio y en realidad no sabe apreciar la calidad. Me cuesta creer que esto haya salido de tu cabeza, de verdad. Contra tu cómoda butaca en el nuevo teatro, yo prefiero la de plástico a pesar de su incomodidad, pero en la Plaza, porque allí me puedo comer un bocadillo mientras disfruto de un ambiente único, y después puedo fumarme un cigarrito sin que a nadie le moleste. Vulgar para ti, verdad?, pues a mi me gusta y se que a mucha gente también, será que lo mamamos en los cines de verano cuando éramos chicos. Por cierto, no recuerdo haber pasado calor viendo el teatro en la plaza, a lo mejor es que tengo los sensores térmicos regulados a menor temperatura que los tuyos.

Lo de las campanadas, a pesar de que efectivamente es molesto en algunas ocasiones, en otras ha servido para que los actores improvisen y el público los sienta mas cercanos, mas integrados, mas en el pueblo. Así lo han apreciado ellos mismos, y te lo digo de primera mano. El festival, con altibajos, ha sido hasta el año pasado, lo que se pretendía, un festival popular, de muy buena calidad, para reírse, con buenas o muy buenas compañías y mejores actores, con un teatro de vanguardia o por lo menos de lo mejorcito que ha pasado por el país durante la temporada anterior, muchos de ellos se ha elegido después de haberse celebrado la entrega de los premios MAX de teatro que se entregan en marzo, cuando se empieza a organizar el festival.

Se de buena mano que este año muchos actores se han llevado una desagradable sorpresa cuando se han enterado que no representaban en la plaza sino en el teatro nuevo, que dicho sea de paso coincido contigo en su funcionalidad y en su belleza, incluso alguno que otro se negaba a actuar.

Resultado del traslado: el fracaso. El fracaso de público y de negocio. Este año han ido al teatro nuevo unas ochocientas personas en total, cuando en la Plaza Chica se contaban entre dos mil quinientas y tres mil personas, los abonos el pasado año fueron casi ciento cuarenta y este año diecinueve y finalmente, y esto es lo mas importante, tu mismo lo dices en el primer párrafo de tu escrito, el público ha rechazado de plano el traslado no asistiendo a las representaciones (yo entre ellos) y reclama/mos la vuelta a la Plaza Chica, de donde nunca debió salir. Ahora, la vuelta será difícil y su continuidad, a la vista del resultado, es mas que dudosa, el festival, por desgracia, desaparecerá. Saludos

Juan J. García Viondi en Zafra a 20 de julio del 2010

domingo, 18 de julio de 2010

IX Festival de Teatro En Clave de Humor de Zafra – Una gestión dramática

Los organizadores del Festival de Teatro Cómico de Zafra se sorprenden de la escasa respuesta del público en esta IX edición que concluye esta noche, considerando motivo fundamental el haber trasladado el espacio teatral de la Plaza Chica, donde se venía celebrando, al Nuevo Teatro construído a este propósito.


Nadie niega el encanto de la Plaza Chica y su carácter popular. Es el entorno ideal para un Festival de Teatro Renacentista, recreando un precioso corral de comedias del siglo de Oro, pero no para esta otra propuesta escénica. Por otra parte un local teatral se destina a espectáculos varios, ¿acaso alguien esperaba que allí se llevaran a pastar las cabras?.  El Nuevo Teatro está habilitado a propósito, siendo más económico y operativo su montaje, hay mayor comodidad en las butacas, no se pasa calor ni molestan las campanadas y los cuartos del reloj de la torre próxima a la Plaza Chica, tiene un bello diseño, ... pero el público se ha acostumbrado (creo que mal) al espacio en donde arrancó, porque es acomodaticio y en realidad no sabe apreciar la calidad. No se siente bien encerrado en un local y es muy comprensible. Hay gente que se siente incómoda vistiendo chaqueta y corbata y enseguida se la quitan y se ponen la camisa ajada y fea de siempre. Existe la elegancia pero hay gente que prefiere no tenerla. Es una cuestión de psicología y autoestima y allá cada cuál. Este es un aspecto significativo del público pero ahí no radica exactamente la cuestión, que es puramente estructural.

Ciertamente el público se ha sorprendido del cambio y lo ha sancionado con un descenso de asistencia, considerando que el nuevo espacio adultera el sentido del festival. Pero yo me pregunto si alguna vez tuvo alguno. Llevan ya con esta última nueve ediciones organizadas y parecen desconocer el sentido de un festival que, aparte de su título (Teatro Cómico), necesita otros ingredientes para afianzarse (de hecho, tras nueve años de existencia, saliendo de la reducida comarca, apenas tiene repercusión en Extremadura).



En primer lugar, un festival (de cualquier especie) necesita un eje conceptual que guíe y articule su programación, en el caso del teatro hay que pensar la razón de escenificar un conjunto de obras, un planteamiento temático o estilístico que justifique su existencia en razón del conjunto de las obras exhibidas. En esta ocasión parece se ha rendido homenaje al cabaret o al género chico pero en ningún momento se ha hecho explícito. Algo han intuído y en este sentido se va por buen camino, pero hay que mejorar este aspecto.

Sin embargo lo que priva de proyección a este festival es la falta de contextualización. Un festival supone encuentro en todas sus dimensiones, y por ello no debe limitarse a la representación de unas obras teatrales sin más, sino a establecer un contexto que enriquezca estas representaciones, algunos de los actos que aportan contenido pueden ser mesas redondas sobre la realidad teatral y escénica, encuentro de actores, productores y empresarios, presentaciones de libros o revistas, entrevistas,  actos parateatrales y todo tipo de actos afines que arropen el programa y por supuesto cobertura mediática que no existe ni puede existir con un equipo de periodistas locales o regionales que no están formados en la crítica teatral. Así no se puede formar ni expectativa ni público.

Un ejemplo de gestión (en su estructura no en su política) nos lo ofrece en esta misma ciudad (Zafra), la feria internacional ganadera y por eso es la que es y está dónde está. No se limita a exhibir ganado sino que hay una serie de actos y actividad económica que están vinculados a su oferta. Esta es la mentalidad de toda feria y todo festival: contextualizar la oferta. Presupuesto hay ajustándolo a las circunstancias, y por muy modesto que sean los recursos se pueden hacer cosas muy dignas, hasta ahora ha habido más voluntad que talento, qué se quiere hacer es la pregunta: todo depende de la gestión sobre unas cuantas ideas que tras nueve años insistiendo en los mismos errores (de concepto y forma) no parece tener nadie por ahora y que limitan el festival,  que con seguridad va abocado a su ocaso si nadie lo remedia.

sábado, 10 de julio de 2010

Narciso también se oye demasiado

Suele suceder que el sordo siempre retrasado en oir luego quiere ser el primero en hacerse escuchar

sábado, 3 de julio de 2010

Epifanía del flan chino en Portugal

Uno de los iconos de la cultura sentimental para los chicos de nuestra generación es la cajita de un enigmático flan chino (pues creaba especial sugestión entre nosotros) cuya estética es hoy una muestra del más genuino kitsch desaparecido de las tiendas más recónditas hace ya mucho, mucho tiempo, cuando un día de pronto perdimos de vista nuestra infancia. Largos años he estado buscando estas cajitas en los colmados del Raval barcelonés, abarrote de mercaderías y festival de razas y mares entre especias aletargadas en los sacos de embarque recién llegados de tierras multicolores quemadas por el sol.

Así buscando hasta llegar a dar este producto por desaparecido, cuando, despreocupadamente, comprando con mi madre en un supermercado de nuestra vecina ciudad de Elvas (en la raya de Portugal, a quince minutos de Badajoz), oh maravilla, encontré, como abrumadora reliquia después de todos estos largos años, como grata recompensa a mi tenacidad, alineadas sobre el estante, una tanda de cajitas de ese codiciado flan chino desaparecido en España pero que en Portugal por lo visto sigue produciéndose, como extraña herencia industrial de nuestro mundo ibérico.



Modificado ligeramente su diseño este flan chino sigue conservando su aroma genuino así que me he provisto de varias cajas con que me engolosino y me regodeo gatunamente, diluyéndolo en leche con azúcar. Es difícil saborear otro batido más exquisito, porque en él disfruto de este asombroso e inesperado reencuentro con mi infancia que sólo en Portugal se revela, una tierra de promisión en donde todavía se conservan inmaculados todos los sueños que hemos ido perdiendo a lo largo del camino.