jueves, 2 de septiembre de 2010

El Cangrejo Pistolero afila sus pinzas

Atardecer cetrino en Sevilla como tregua en la jornada soporífera. Cruzan atolondrados vehículos la avenida. Refresca la conversación de la gente. Es la hora. Hemos quedado en su estudio y a lo lejos veo que salen de él Antonio García Villarán y Nuria Mezquita, paseo un trecho detrás de ellos hasta que le hago una llamada perdida al teléfono móvil y se percatan de mi presencia.

Los inventores del Cangrejo Pistolero me invitan a un vino en un bar próximo y me comentan los avatares del III Ciclo perfopoético que están organizando mediado septiembre en el que cuentan con la participación, entre otros, de Luis Eduardo Aute como invitado de honor.

El Cangrejo Pistolero es una de las pocas plataformas poético-experimentales que han surgido con fuerza en Andalucía en los últimos años. Fundada en el 2005 como editorial, se extendió hacia la performance sobre la que sus componentes se expresan entre el funambulismo, el cabaret y la transgresión .


Antonio Villarán y Nuria Mezquita lo tienen claro y apuestan por la profesionalidad y la honestidad para mantener su organización, ya que, como dice Antonio: si vamos en plan lúdico, un día nos cansaremos de jugar. La fórmula les funciona y han creado escuela, los autores que promociona El Cangrejo tienen un perfil determinado, uno de los más recientes es Eduardo Bonachera, alias Edi Tachera, que se une a nosotros en el bar, veterano músico con su grupo de garaje rock Los sentíos, un chico vitalista y conciliador, que acaba de publicar Esplendor en el melonar, una metáfora sobre la humanidad, que está preparando diversas performances con esta plataforma.

Cangrejo Pistolero lleva cuatro colecciones literarias en su haber (Poesía ilustrada Poesía de bolsillo, Ediciones de arte y Cuadernos caníbales), y sus tertulias, Las noches del cangrejo son ya referencia en el panorama andaluz. Gracias al esfuerzo de Antonio y Nuria, el Cangrejo pistolero se ha convertido en una alegre y despendolada barraca de feria en cuyo aire cómico, teatral e irreverente, todo se vuelve otra realidad: la pura vida vertida del arte en la sesión continua de una performance.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La nueva etapa creativa de Pablo del Barco

Hemos estado desayunando Pablo del Barco y yo en un café del centro de Sevilla, conversado largamente sobre nuestros proyectos con una nota melancólica de su Burgos natal, con apunte a Antonio L. Bouza,  (cuya cordialidad sentí en la ciudad castellana la pasada semana santa). La mítica galería que dirige, Factoría del Barco, abrirá la temporada próximamente con una exposición colectiva de fotógrafos chilenos contemporáneos, y él mismo por otra parte, es el comisario de una exposición titulada Sevilla y los Machado que se realizará el próximo 3 de noviembre en el convento de Santa Clara de esta ciudad. Dentro del mundo de la plástica ha abierto con su socio Antonio una tienda de materiales de pintura frente a la Facultad de Bellas Artes de la calle Laraña.




Dentro de sus proyectos literarios, en navidad saldrá un libro con narraciones y poemas sobre su último viaje a Japón, país este al que guarda tanto afecto y se encuentra en prensa su estudio sobre el poeta y narrador brasileño Joaquim Machado de Assis (1838-1908), escritor que se inicia en el romanticismo para avanzar hacia un realismo machadiano diríamos neorrealista, obra que editará la Fundación Biblioteca Literatura Universal (BLU), una faceta, la edición, que Pablo cultiva por afinidad estética con los autores trabajados, de esta manera, editando Alma y Ars Moriendi (Cátedra), reivindicó también la obra de Manuel Machado, mucho más rica y versátil que la de su hermano Antonio, pero caído en desgracia debido sobre todo (en su opinión) a quedarse relegado en Burgos al estallar la guerra civil, cosa que le estigmatizó, aparte del contexto burgués en el que vivía. Manuel Machado siente Sevilla de una manera similar a la que Pablo del Barco la siente y la vive, adusto burgalés transterrado por la fascinación de Sevilla, esta ciudad es para él una una amante consentida en sus caprichos que se hace perdonar por su gestos cariñosos. Realmente Pablo del Barco y Sevilla se compenetran muy bien, porque definitivamente, ambos se necesitan.