jueves, 28 de agosto de 2008

La amistad de Gabriela Alonso en su arte orgánico

Gabriela Alonso me ha hecho el enorme honor de obsequiarme con su libro de artista Nosotros latinoamericanos, desde Quilmes, extraordinario regalo a una larga, sentida y fructuosa amistad. La academia que funda y dirige, Zona de Arte, se ha ido convirtiendo gracias a su entusiasmo en una plataforma de creación total que he tenido la oportunidad de ver crecer orgullosamente no sin grandes dificultades.

Actriz desde siempre, se formó en Bellas Artes y luego ambas facetas han convergido en diversas manifestaciones del arte de acción que realiza con lucidez combinándolo con el mundo de la plástica y la fotografía, últimamente.



Este libro que ahora tengo el privilegio de recibir es un estallido de vitalidad, rebosa vida y energía por todos los poros, su complejo discurso se basa en una relación conflictiva de identidad coartada por diversos intereses y prejuicios cuya única solución es invocar la fuerza y la solidaridad, porque, al fin, somos notros latinoamericanos. Rojo, negro y blanco son los únicos colores de los que se ha servido Gabriela para plasmar su obra, en una estética de lo gestual, lo residual y lo fragmentario donde escuetos textos balbucientes o mutilados se funden en la pintura evocando la incomunicación cuando no la violencia del entorno.




Sentido existencial y telúrico conforman este precioso magma plástico del libro con cuyo título Gabriela parece haber deseado hermanarme con su realidad, ese mundo latino tan querido por mí, integrándome en él, dándome la mano para quedarme por siempre junto a ella gracias a este su libro visceral, violento y bellísimo que pregona sin embargo tras la lucha un nuevo horizonte posible de concordia. Gracias de corazón, Gabriela.
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