sábado, 27 de diciembre de 2008

Mundo electrónico en la III Bienal de Arte en Sevilla

El mundo virtual para sondear e intervenir es la propuesta de esta III Bienal que se desarrolla hasta febrero del 2009 en el Centro de Arte Contemporáneo de Sevilla. Esta muestra me ha recordado aquella frase de Bruno Munari en el que advertía que no había que confundir fenómenos fisiológicos (o biológicos) con el fenómeno artístico. Es muy simpático un dispositivo electrónico pero no es el instrumento o el medio, es la idea lo que convierte en arte una obra y se ven pocas ideas, más bien son los delirios de un técnico informático, porque ni siquiera la trasnsmisión es lírica o artística, exceptuando alguna que otra instalación (como la de la pecera en donde aletean dos pesados libros).

lunes, 22 de diciembre de 2008

Blindaje

Está precavido porque cuando el sapo se traga los billetes ya no los escupe jamás.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Como aborigen en el Carrefour: anulación cultural y desencanto en Thomas Nölle

Occidente ha emprendido una neocolonización cultural planetaria ahora bajo el auspicio de la globalización económica por la que se introduce en el tejido de otras culturas, otras mentalidades, atentando contra otros modos de vida a los que neutraliza y difumina para extender su red económica creando los no-lugares, originados propiamente en nuestra sociedad post-industrial y cybernética.

El artista alemán Thomas Nölle denuncia en esta su muestra en el MEIAC de Badajoz (Tiempos dorados) este aniquilamiento cultural a la que están sometidos tantos grupos étnicos de nuestro planeta proyectando una lacerante herida metafísica y, aunque muestre y refiera indígenas de remotas tribus brasileñas en sus fotografías e instalaciones (de ahí la alusión dorada de su título, la utopía amazónica de Lope de Aguirre), el artista alude claramente a esa inanidad del hombre excluido de sus raíces vitales. De este modo, un aborigen en la sección de una frutería de un hipermercado o tocado de gala con su cerbatana en el vestíbulo de un no-lugar (cafetería de aeropuerto o centro comercial) , se hace metáfora de la soledad del hombre contemporáneo, penosamente despojado de su identidad teniendo que vivir su infinita tristeza de exiliado de sí mismo en un mundo enrarecido, al que responde la realización fotográfica, estudiada y tratada digitalmente, siempre hieráticos, destilando una profunda tristeza, desvalidos al no explicarse cómo han podido dejarse robar sus propios sueños, traicionando el espíritu de la tribu que difícilmente podrán ya recuperar.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

VII Premio Poesía Experimental Diputación de Badajoz

Pobre se queda la exposición de las obras presentadas al VII Premio Poesía Experimental de Badajoz, que ha entrado en franca decadencia, pese a la opinión de algún que otro crítico de arte. Hay escasa participación. El montaje está absolutamente desangelado, sobra espacio a raudales, se ve un conjunto desflecado en la que se ha designado ganador a Juan José Ruiz con “España 1939-1975”, un poema-secuencia en la que se sitúa verticalmente un lápiz bicolor rojo-azul que se convierte paulatinamente en un lápiz todo azul, en clara alusión a la memoria histórica hoy de moda en nuestro país y que deja en evidencia la clara politización de esta última edición. La participación y la calidad es escasa salvando las obras de Eduardo Barbero, que encaja una composición tipográfica de la letra A en "homenaje a Brossa" y la ingeniosa obra de Domingo Frades, con su obra “Menudeo” en donde pega distintos papelillos sobre una lámina evocando indirectamente a la drogodependencia al igual que al menudeo contrabandista de antaño con el tabaco y el café (actividad pródiga en toda la raya portuguesa hasta hace unas décadas) la obra en papel cae en la reiteración de lo autorrepresentable, resultando piruetas vacuas. Una muestra cuyo principal interés es el poema objeto entre cuyas obras destaca “El paraíso perdido” de Pepa Bosqué y “Algunos capítulos de una larga historia” de Giovanni Boza. Nombres no habituales del circuito literario que nos hace pensar en la aportación siempre lúcida y ahora más creciente de los artistas plásticos de carrera que redimensionan la poesía visual y experimental, y que sin duda están destinados a insuflar un poco de aire en este lenguaje artístico y que hará replantearse los términos de un premio que (por lo visto en la exposición) se ha desinflado y ya no estimula apenas a nadie a participar.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Late Badajoz en la tarde con Manuel Pecellín

La tarde auguraba una navidad deshilachada y brumosa mientras paseábamos por las calles industriosas de Badajoz Manuel Pecellín y yo, una costumbre la del paseo arraigada en él como da a entender su obra Historias mínimas (2001), volumen de textos que recogen el recorrido de esta ciudad a través de la erudición y el acontecer azaroso de este autor de cuyo aspecto se diría un Winston Churchill extremeño, tocado de sombrero y gabardina (Pecellín además no deja de ser una especie de oráculo artístico en cuanto conservador y crítico de todo nuestro patrimonio cultural).

Hemos hablado de amigos comunes cuya obra también hemos leído (qué no habrá leído Pecellín, el gran observador letraherido) así hemos conversado sobre Juan María Robles Febré y sobre Manuel Pacheco, poeta estudiado por Pecellín quien realizó en el 2006 la edición de su póstumo poemario El olor de Badajoz (2006), una serie de poemas que el gran poeta había ido regalando en vida a sus amigos y habían quedado inéditos.

Hemos acabado la tarde yendo a la residencia San José en donde en el foro del XI Otoño Literario y Solidario Santiago Castelo presentaba su último poemario, Quilombo, editado exquisitamente por una editorial sevillana. Pecellín me lo ha presentado y me sorprendió la sencillez y la cordialidad de este periodista de largo aliento y de poesía transparente.

En el acto he encontrado a varios conocidos como Francisco Pedraja, Francisco Collado y el entrañable Eladio Méndez, que vino desde Mérida, de quien he tenido el gran placer de recibir como regalo su último poemario, Arrullos editado este mismo año.

Una noche intensa en la que Pecellín y yo hemos quedado pendientes para próximos encuentros-paseos desentrañando la madeja del vivir cotidiano al abrigo de algún café de barrio.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Recital en homenaje a Manuel Pacheco

Estoy estos días releyendo la poesía doliente y honda de este inmenso poeta de Badajoz, Manuel Pacheco, y el homenaje que le rindió la voz del actor Juan Crespo en el salón de la Sociedad Económica de Amigos del País era muy oportuno para recordarle.

Juan Crespo ha escogido para leer en un primer ciclo del recital Las noches del buzo poemario compuesto por epigramas líricos en 1993 con un tono sarcástico y algo violento algo alejado creo yo de la voluntad de una persona de la bonhomía de Pacheco y que sin embargo resultó convincente, ya que se deslizaba entre la marea de una música funky que le servía de fondo. Con esta música fundida con el jazz (que tanto le gustaba al poeta cano) recitó la segunda parte del recital, el propio repertorio de Pacheco en sus lecturas, acompañándose Crespo de proyecciones de imágenes entre las que figuraban poemas visuales. Manuel Vidarte , cronista gráfico oficial estaba allí lanzando fotos, y aproveché para comentar con él algunos aspectos biográficos del poeta.

Interesante aportación en el X Aniversario de su muerte, siendo de lamentar la sospechosa poca afluencia de público en un acto genuino que recogía el espíritu pachequiano.