jueves, 10 de septiembre de 2009

En las orillas del Bernesga

Se podría titular así a una contemporánea canción de gesta, de fabulación ruda y sencilla, varonil, sobre esta ciudad. Llego a León al mediodía,el Bernesga se encabrilla bajo los puentes añejos que vieron cruzar a reyes de legendarias dinastías castellanas. Visito el colorista MUSAC (Museo de Arte contemporáneo) que contrasta fuertemente con la severidad de la piedra. Es lástima no haber coincidido con Gustavo Vega, que viene un día después, sin embargo me ha escrito una carta entrañable recomendándome diversos lugares y platos de su tierra.



Recorro largamente los bulevares bulliciosos llenos de cafés elegantes hasta llegar a la catedral y de ahí a los añejos barrios leoneses, reflejo de una sociedad agraria y castiza. Multitud de tabernas al modo asturiano del chigre y pesadas vaharadas de cecina. Aroma bravío el de León, épica y trashumancia, dos vertientes de la misma edad heroica.


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