martes, 20 de julio de 2010

Carta abierta de Juan José Viondi en defensa de la Plaza Chica como espacio escénico del IX Festival de Teatro En Clave de Humor

Mi querido amigo el popular arquitecto Juan José Viondi enriquece el debate sobre el Festival de Teatro En Clave de Humor respondiendo en carta abierta al pasado comentario, de acuerdo a su deseo. Viondi me corrige en su carta acerca de la denominación exacta del festival, error que ya he subsanado. No pongo ni omito ni una coma debido no sólo al respeto que siempre le he profesado sino a la original perspectiva que aporta y la valiosa información que contiene,  gesto el suyo para conmigo que me honra. Pero ahora leamos su comunicado:


Hola José Juan, me alegro de saludarte. Te hago algunos comentarios a tu escrito sobre el festival de teatro de la Plaza Chica. Para empezar, el festival no se llama "Festival de Teatro Cómico de Zafra", se llama desde hace ya nueve años ,“Festival de Teatro en Clave de Humor de Zafra” y te pongo en cursiva las palabras en Clave porque aquí está la clave del asunto, esta expresión tiene un doble sentido, el que identifica al festival como cómico y el que hace referencia directa al lugar donde se representa, al enclave, a la Plaza Chica, desde el principio la celebración de este festival en la plaza era condición ineludible por su propio nombre y concepción, lo se de primera mano pues conocí su génesis y ese era el sentido, por tanto, desligar ahora el festival de la Plaza Chica pierde el sentido de lo que se pretendía: celebrar un festival de teatro cómico con las compañías o grupos teatrales de vanguardia del país, los mas modernos y hacerlos representar en una plaza única e irrepetible con casi seis siglos de historia a sus espaldas. Ese contraste era lo que se perseguía, congeniar lo nuevo con lo antiguo y creo que el objetivo se ha conseguido durante estos últimos ocho años. Personalmente creo que de sobra.


¿Porqué en la Plaza Chica?, por muchísimas razones, pero fundamentalmente porque ver cualquier representación o cualquier actividad cultural o lúdica en la plaza es un autentico lujazo, un espectáculo único que nadie que no sea de zafra o alrededores puede tener ni disfrutar. Limitar el uso de la plaza a representaciones de teatro renacentista [sic] es muy pobre, es no entender las posibilidades que la plaza ofrece y es señal de una mente anclada en el pasado, mira, sabes que soy muy aficionado a la fotografía y sobre todo, a todo lo que tiene que ver con el patrimonio cultural e histórico de este pueblo, tengo en mi ordenador una carpeta con fotografías dedicada exclusivamente a las actividades que se desarrollan en las dos plazas que vengo llenando desde hace ya diecisiete años y te quedarías sorprendido de la cantidad y variedad de actividades que se desarrollan, desde las culturales de todo tipo, a mítines o partidos de futbol entre los chavales del barrio. La plaza, José Juan, es un espacio polivalente, multifuncional, adaptable, así ha sido siempre, y es esta una cualidad de los edificios y espacios urbanos que ha conseguido trascender en el tiempo superando todas las innovaciones, son los buenos edificios y lo buenos espacios urbanos. Cualquier edificio histórico hoy día (estoy seguro que has visto muchos y te han gustado) se reconvierte, se rehabilita para servir a las demandas del siglo XXI sin perder ni un ápice de su valor arquitectónico o histórico y son muy apreciados en general por la gente que los visita. En el contraste está la clave José Juan, en el contrate y la convivencia entre lo nuevo y lo antiguo, exactamente lo que se ha hecho con el festival de teatro moderno en un ambiente del siglo XVI.

Por otro lado no se puede perder de vista el carácter eminentemente popular de la plaza, así ha sido de toda la vida y así afortunadamente sigue siendo, es por eso que me sorprende muy negativamente que vincules el uso de la plaza y del teatro a falta de elegancia y a gente que le importa un carajo tenerla, esto es insultante para los que un año tras otro hemos asistido y apoyado este festival en la plaza. Te aseguro que mi autoestima la tengo bastante alta, demasiado quizá, pero de ningún modo se me pasa por la cabeza que asistir en la Plaza Chica a una función de teatro la merme y mi condición psicológica…? [sic] se altere. Esto sólo lo puedo entender desde una postura elitista y pijotera y mucho mas después de decir que “el público se ha acostumbrado mal…, porque es acomodaticio y en realidad no sabe apreciar la calidad. Me cuesta creer que esto haya salido de tu cabeza, de verdad. Contra tu cómoda butaca en el nuevo teatro, yo prefiero la de plástico a pesar de su incomodidad, pero en la Plaza, porque allí me puedo comer un bocadillo mientras disfruto de un ambiente único, y después puedo fumarme un cigarrito sin que a nadie le moleste. Vulgar para ti, verdad?, pues a mi me gusta y se que a mucha gente también, será que lo mamamos en los cines de verano cuando éramos chicos. Por cierto, no recuerdo haber pasado calor viendo el teatro en la plaza, a lo mejor es que tengo los sensores térmicos regulados a menor temperatura que los tuyos.

Lo de las campanadas, a pesar de que efectivamente es molesto en algunas ocasiones, en otras ha servido para que los actores improvisen y el público los sienta mas cercanos, mas integrados, mas en el pueblo. Así lo han apreciado ellos mismos, y te lo digo de primera mano. El festival, con altibajos, ha sido hasta el año pasado, lo que se pretendía, un festival popular, de muy buena calidad, para reírse, con buenas o muy buenas compañías y mejores actores, con un teatro de vanguardia o por lo menos de lo mejorcito que ha pasado por el país durante la temporada anterior, muchos de ellos se ha elegido después de haberse celebrado la entrega de los premios MAX de teatro que se entregan en marzo, cuando se empieza a organizar el festival.

Se de buena mano que este año muchos actores se han llevado una desagradable sorpresa cuando se han enterado que no representaban en la plaza sino en el teatro nuevo, que dicho sea de paso coincido contigo en su funcionalidad y en su belleza, incluso alguno que otro se negaba a actuar.

Resultado del traslado: el fracaso. El fracaso de público y de negocio. Este año han ido al teatro nuevo unas ochocientas personas en total, cuando en la Plaza Chica se contaban entre dos mil quinientas y tres mil personas, los abonos el pasado año fueron casi ciento cuarenta y este año diecinueve y finalmente, y esto es lo mas importante, tu mismo lo dices en el primer párrafo de tu escrito, el público ha rechazado de plano el traslado no asistiendo a las representaciones (yo entre ellos) y reclama/mos la vuelta a la Plaza Chica, de donde nunca debió salir. Ahora, la vuelta será difícil y su continuidad, a la vista del resultado, es mas que dudosa, el festival, por desgracia, desaparecerá. Saludos

Juan J. García Viondi en Zafra a 20 de julio del 2010
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