domingo, 18 de julio de 2010

IX Festival de Teatro En Clave de Humor de Zafra – Una gestión dramática

Los organizadores del Festival de Teatro Cómico de Zafra se sorprenden de la escasa respuesta del público en esta IX edición que concluye esta noche, considerando motivo fundamental el haber trasladado el espacio teatral de la Plaza Chica, donde se venía celebrando, al Nuevo Teatro construído a este propósito.


Nadie niega el encanto de la Plaza Chica y su carácter popular. Es el entorno ideal para un Festival de Teatro Renacentista, recreando un precioso corral de comedias del siglo de Oro, pero no para esta otra propuesta escénica. Por otra parte un local teatral se destina a espectáculos varios, ¿acaso alguien esperaba que allí se llevaran a pastar las cabras?.  El Nuevo Teatro está habilitado a propósito, siendo más económico y operativo su montaje, hay mayor comodidad en las butacas, no se pasa calor ni molestan las campanadas y los cuartos del reloj de la torre próxima a la Plaza Chica, tiene un bello diseño, ... pero el público se ha acostumbrado (creo que mal) al espacio en donde arrancó, porque es acomodaticio y en realidad no sabe apreciar la calidad. No se siente bien encerrado en un local y es muy comprensible. Hay gente que se siente incómoda vistiendo chaqueta y corbata y enseguida se la quitan y se ponen la camisa ajada y fea de siempre. Existe la elegancia pero hay gente que prefiere no tenerla. Es una cuestión de psicología y autoestima y allá cada cuál. Este es un aspecto significativo del público pero ahí no radica exactamente la cuestión, que es puramente estructural.

Ciertamente el público se ha sorprendido del cambio y lo ha sancionado con un descenso de asistencia, considerando que el nuevo espacio adultera el sentido del festival. Pero yo me pregunto si alguna vez tuvo alguno. Llevan ya con esta última nueve ediciones organizadas y parecen desconocer el sentido de un festival que, aparte de su título (Teatro Cómico), necesita otros ingredientes para afianzarse (de hecho, tras nueve años de existencia, saliendo de la reducida comarca, apenas tiene repercusión en Extremadura).



En primer lugar, un festival (de cualquier especie) necesita un eje conceptual que guíe y articule su programación, en el caso del teatro hay que pensar la razón de escenificar un conjunto de obras, un planteamiento temático o estilístico que justifique su existencia en razón del conjunto de las obras exhibidas. En esta ocasión parece se ha rendido homenaje al cabaret o al género chico pero en ningún momento se ha hecho explícito. Algo han intuído y en este sentido se va por buen camino, pero hay que mejorar este aspecto.

Sin embargo lo que priva de proyección a este festival es la falta de contextualización. Un festival supone encuentro en todas sus dimensiones, y por ello no debe limitarse a la representación de unas obras teatrales sin más, sino a establecer un contexto que enriquezca estas representaciones, algunos de los actos que aportan contenido pueden ser mesas redondas sobre la realidad teatral y escénica, encuentro de actores, productores y empresarios, presentaciones de libros o revistas, entrevistas,  actos parateatrales y todo tipo de actos afines que arropen el programa y por supuesto cobertura mediática que no existe ni puede existir con un equipo de periodistas locales o regionales que no están formados en la crítica teatral. Así no se puede formar ni expectativa ni público.

Un ejemplo de gestión (en su estructura no en su política) nos lo ofrece en esta misma ciudad (Zafra), la feria internacional ganadera y por eso es la que es y está dónde está. No se limita a exhibir ganado sino que hay una serie de actos y actividad económica que están vinculados a su oferta. Esta es la mentalidad de toda feria y todo festival: contextualizar la oferta. Presupuesto hay ajustándolo a las circunstancias, y por muy modesto que sean los recursos se pueden hacer cosas muy dignas, hasta ahora ha habido más voluntad que talento, qué se quiere hacer es la pregunta: todo depende de la gestión sobre unas cuantas ideas que tras nueve años insistiendo en los mismos errores (de concepto y forma) no parece tener nadie por ahora y que limitan el festival,  que con seguridad va abocado a su ocaso si nadie lo remedia.
Publicar un comentario