sábado, 26 de junio de 2010

La cosecha de los albaricoques

Observo minucioso y concreto los signos del jardín, esta realidad selvática y nutricia acorralada entre tapiales. Hoy fervorosamente he recogido su pequeña cosecha de albaricoques, eternamente precaria como cada año debido no a la tierra (que es bien fecunda siempre) sino al necesario tributo con que ofrendamos a las aves musicales (entre ellas a la juglaresca ave turulera) que diariamente en coro nos saludan y nos iluminan los días. Ellas se sirven y nos dejan el resto del árbol. Las doradas pomas que son los albaricoques dejan en la boca un sabor de mañana iluminada destilada de candor infantil, condensando todo el sabor de los amaneceres veraniegos habitados del frescor de los sueños que divagan todavía entre livianas sábanas, sustancia de arabescos y poética indolencia. Son los albaricoques del jardín, nacidos del capricho de una deidad solar como fruta venerada.

domingo, 20 de junio de 2010

Jaguares y águilas, el poder de la visión

El proyecto inicialmente destinado a antología de la actual poesía andaluza a cargo de los doctores mexicanos por la universidad de Guadalajara (México) José Bru y Dante Medina se convierte en antología de poesía experimental cuando se unen al poeta malagueño Francisco Peralto ( sobradamente conocido en nuestro país no sólo en su faceta creativa sino como promotor entusiasta de iniciativas artísticas a través de sus invenciones editoriales) y descubren toda una órbita artística a la que extienden su objetivo y deciden consagrar finalmente su trabajo, con la feliz idea de aunar poesía española y mexicana, constituyéndose así en la primera antología de poesía experimental de naturaleza hispano-mexicana, Ojos que sí ven (editada por la colección Taller de poesía experimental y arte correo, Corona del Sur, Málaga, 2010) titulada así, subviertiendo el popular refrán ojos que no ven corazón que no siente, para declarar así sus tres principios constituyentes la materia visual de su contenido, su intención heterodoxa y su voluntad de hermanar ambos mundos a través de una reconocible máxima popular común en el folklore de ambos países .

La extensa selección de más de 50 poetas entre ambos países deja entrever sendas líneas arraigadas fruto de trayectorias y tradiciones literarias aunque no tan diferentes, claramente reconocibles. La tradición española ha ido inclinándose durante estas últimas décadas hacia la iconicidad asemántica y el irracionalismo de lo figural, mientras que por parte de los autores mexicanos la palabra tiene un mayor arraigo, practicándose diversos usos metafóricos e icónicos desde el signo verbal a través del espacialismo y el caligrama, haciendo ver que las propuestas vanguardistas de principios de siglo XX como el estridentismo o la poesía pura siguen teniendo validez en los albores del siglo XXI.

miércoles, 16 de junio de 2010

Poesía pura y fútbol

Gertrude Stein bajo el estímulo de los resortes lingüísticos y la naturaleza de la comunicación  tan gratos a la poesía pura escribió

una rosa es una rosa es

generando un bucle sintáctico que nos hace recapacitar sobre el objeto de la comunicación en relación a su significado y lo surrealista que a veces esta relación entraña. Aquel locutor ibérico al decir  fútbol es fútbol seguramente participa de la misma fuente, aunque me extraña mucho que un solo periodista deportivo español haya leído algo o siquiera conozca a Gertrude Stein (porque conozco a muchos personalmente), y, aunque así fuera, no creo que el susodicho fuera consciente del significado de tal aseveración, que, por otra parte, me resulta cada día más indescifrable. Duchamp decía que todo gesto humano podía ser artístico si la persona que lo hacía tenía conciencia de ello, por eso me temo que esta frase, cuyo significado desconozco, no podríamos, de acuerdo a la premisa anterior, considerarla artística, ya que su emisor ni tan siquiera era consciente de lo que estaba diciendo. Recapacitando, podemos catalogar dicha frase, más que en la poesía pura (cuya naturaleza comparte), como muestra de un brillante surrealismo con que el suelo patrio ha contribuido a engrandecer la literatura universal desde que (el) fútbol es fútbol (?).

sábado, 12 de junio de 2010

La soledad de los parques

No se entiende muy bien la trayectoria de algunos autores del panorama teatral alternativo español. Este podría ser el caso de Rosa Molero cuya última obra, La soledad de los parques representada ayer viernes en el Nuevo Teatro de Zafra bajo la dirección de Claudio Martín (Lucerna Teatro), no hace honor a su talento (pese a haber sido premiada) al ser un pretencioso psicodrama que escenifica los vaivenes sentimentales y los remordimientos de una pareja en crisis sentimental donde la visión de la autora (feminista convencida en justas causas pero no en esta obra) simpatiza en una visión maniquea y empobrecedora con una protagonista neurótica e inverosímil en detrimento de su marido, visto, claro está, de acuerdo a los tópicos esquemas en uso, como un ser desgarbado e incomprensivo, cuando seguramente es el personaje más sensato de la obra, cuyo fin, que debería haber sido comprender y valorar el conflicto interno de los personajes, los muestra en cambio, desde un punto de vista frívolo sin aportar esta obra nada concreto, más allá de su estructura dramática, sencilla pero eficaz. Algo bueno debía tener.


viernes, 4 de junio de 2010

El ave turulera

Me desperezo y ya está madrugadora la algarabía pajarera en el jardín habitándolo de sones y trinos que me acompañan el resto del día como una sinfonía solar. Se reúnen en hermandad en los árboles del jardín, algazara y festejo volatinero las aves que apostrofan la mañana y que más adelante arrullan mi deliciosa siesta provincial.

Las diminutas frutas del cerezo, ardiente bermellón es una prenda codiciada de estos amiguitos como también algunas fresas que despuntan en junio, pero es una ofrenda necesaria que debemos entregar a cambio de su canto, al modo de coro goliardesco  o más bien, tuna liberal y socarrona. 

Puntual con su comentario sibilante a lo largo del día se encuentra el ave turulera, siempre con su límpido silabeo musical es, con su silbo ensimismado y teatral, algo entrometido hablando a sus expensas en sus largos soliloquios (pues nadie le devuelve el son), despidiéndonos el día, dicharachero como un trujimán, y con su aire desenfadado y optimista con creces se hace, más que bardo lírico, juglar bufo en el jardín.