martes, 4 de diciembre de 2007

Julián Alonso y Palencia en el verso

Reconocí vagamente a Julián Alonso gracias a la caricatura que muestra en su página web, única imagen que tengo de él, pese al largo carteo sostenido con él en todos estos casi diez años. Ha hecho un largo viaje por la meseta desde su Palencia inolvidable hasta llegar a Plasencia para darnos una charla sobre poesía visual en el ciclo que Emilia Oliva dirige junto a Olga Cuadrado.

Interesado en los juegos de ingenio a lo largo de la historia, cultivando él mismo estas acrobacias verbo-visuales, desarrolló su exposición minuciosa (ofreciéndonos un dossier que había elaborado) catalogando diversas manifestaciones desde el collage al poema visual pasando por la poesía letrista y la poesía concreta, variedades en las que se siente cómodo, heredero de Felipe Boso y Francisco Pino, sobre todo. Precisamente, le invité a participar en el cuaderno homenaje a Pino incluido en El signo móvil que coordiné y edité este julio pasado en Zafra, una participación cuyos motivos gráficos supusieron la creación por su parte de un nuevo cuaderno de poemas visuales (DNI, 2007).

Discreto y amable, Julián Alonso habla de Palencia y de su (polifacética) obra humildemente, toda vez que, ya sentados luego de su conferencia, reposados, en una tabernilla del centro histórico, va sacando de su voluminosa maleta cuadernos y libritos encantadores, esas obras que él edita artesanalmente en su casa, regalándome su Diario de Abril, poemas correspondientes a cada día de este mes, según el almanaque adjunto, y que se inicia:

Así comienza Abril,
con esta lluvia
que nos moja por dentro
haciendo germinar viejas raíces.

Precisamente hoy martes día 4 he comenzado a leer el librito en una clase de guardia que he tenido a primera hora, somnoliento, y cuando he leído este poema, he sentido que Julián lo escribía para mí:

Duermo como en domingo
y sólo es martes.

El día me ha cogido
a contrasueño.


¿Verdad que son una delicia estos versos?
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