lunes, 17 de diciembre de 2007

Una tarde con María Jesús Manzanares en su caserón-estudio

La tarde del pasado martes estuve visitando el estudio de María Jesús Manzanares, una de las pocas artistas que la docencia no les ha supuesto mermar su actividad artística, a juzgar por la cantidad de obra que realiza. Me ha mostrado su obra gráfica reunida en carpetones , litografías y grabados de corte gestual con tintes estructuralistas. Ahora está realizando obra en tapices, largos cortinajes, sobre los que borda otros elementos textiles, a modo de collage, haciendo dibujos y silueteados con la máquina de coser, proceso muy estimulante, según ella, porque va “arando” la tela, que está impregnada de elementos pobres muy resonantes en la cultura agraria o popular en que María Jesús pretende entroncar este proyecto para el museo de Las Veletas de Cáceres, que espero salga adelante.

Se encuentra con nosotros trasteando con su muñeca de aquí para allá en el gran caserón medieval su hija Andrea, con la dulzura de sus cuatro años, atenta a nuestra conversación, con sus ojazos luminosos y el cabello lacio de miel. Andrea se ríe a veces por las palabras que utilizo. También a mí me hacen gracia las expresiones que emplea su madre, sobre todo aquella de la gente de la pelusilla. Finalmente María Jesús me presenta a su marido Manuel, que llega a última hora, Andrea le espera para oir su cuento.

Ha sido una tarde interesante que ha culminado con el regalo de “EL cuerpo desnaturalizado”, una exposición realizada en el Museo Vostell Malpartida en el 2003. María Jesús tiene una impronta artística propia inagotable que se vertebra a través de lenguajes diferentes, siempre intimista y lírica, en conjunción con la teluria y el arcano.
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