domingo, 15 de enero de 2017

La pasión ibérica de José Luis Nieto


Foto: Claudia Vázquez


Siempre se ha dicho que un creador necesita sus intérpretes para transmitir su mensaje. Cuando los intérpretes adquieren una personal destreza en lo que hacen, se convierten en co-creadores al mismo nivel de autoría.

El concierto ofrecido por el pianista  José Luis Nieto invitado por las JJ MMZafra a los Sábados Musicales en el Pabellón Central del Recinto Ferial el 14 de enero desarrolló íntegra la Suite Iberia de Albéniz,  cuatro series de tres piezas basadas en paisajes musicales españoles, de gran cromatismo musical en Albéniz, dado que persigue una sugestión plástica entre influencias literarias y pictóricas de su época.


José Luis Nieto realizó  una vibrante interpretación del repertorio de Albéniz en el que no sólo logró diseñar y concretar con maestría las estampas musicales  sino que añadió otras sensaciones sonoras y emocionales en una ejecución intensa, vehemente y apasionada abierta a la acertada improvisación de este pianista gaditano, de gran dominio técnico con cuyo repertorio homenajeaba (según palabras que dirigió al público en un aparte), a Albéniz, un músico que convenía rescatar, y que ahora en los Sábados Musicales, gracias al pianista José Luis Nieto hemos podido saborear su obra a nuestro placer y con total energía.       

sábado, 14 de enero de 2017

Desinformación, esclavitud y poder, de Meridional producciones




Hay argumentos escasamente convencionales  que, sin embargo,  son idóneos para transladar al público inquietudes determinadas  y no son habituales en cuanto se plantean cuestiones de nuestra realidad actual que, además, aún se encuentran irresueltas.  Una prueba de lo dicho la encontramos en Los esclavos de mis esclavos sobre el conflicto de oriente medio para tratar un problema humano, drama original de  Julio Salvatierra que representó la polivalente Meridional producciones bajo la dirección de Álvaro Lavín en la  Sala Guirigai de Los Santos de Maimona la noche del 13 de enero.

Tres cooperantes apresados por los guerrilleros afganos se ven forzados a una convivencia febril y opaca a la que progresivamente se irán adaptando gracias a diversas estrategias,  gracias a la cual los personajes conseguirán la pura supervivencia sobre sí mismos y sobre los demás, aceptándose entre sí, hecho que transciende a toda ideología.

La obra, como no podía ser de otro modo,  plantea el conflicto en Oriente Medio como  disputa entre dos esferas culturales que Occidente ha proyectado intoxicando o desinformando en muchas ocasiones, desde una visión paternalista.

La estructura de la obra es lineal y episódica en función a la aparición de los personajes en escena con un tratamiento temporal elíptico enfocado a distinguir la evolución psicológica de los personajes, que aparecerán sucesivamente sobre el escenario, el primero de ellos  el vitalista montañero Rober (Fran Cantos), el preso más veterano y por ello el maestro de ceremonia, seguido del  novelista Ismail (Álvaro Lavín), afgano criado en EE UU que nos ofrece una visión ecuánime del conflicto,  y finalmente la directora de seguridad de la ONU Anik (Elvira Cuadrupani) custodiados por la afgana y guerrillera Anik (Inés Sánchez), una carcelera que paradójicamente vive presa como mujer y como víctima de la guerra y que introducirá el tema de la desinformación (la información es un arma y vosotros estáis desarmados replica en una escena)  desestabilizando a sus prisioneros y en particular a la directora Anik, con la que se hermana en un hermoso abrazo, uniendo sus dramas.


La escenografía sobria y claustrofóbica apoyada por video y sonido acierta a trasladarnos este oscuro drama político y existencial montado por Meridional producciones, donde  unos personajes empozados en su propio dolor luchan por su propia libertad desde ángulos diversos, lo que nos hace reflexionar sobre los límites reales de la cárcel, dónde empiezan y dónde terminan nuestros propios prejuicios, un espacio endiabladamente  cerrado en donde también nosotros nos encontramos presos, esclavos de una larga cadena.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Los espejos de Don Quijote. Luces y sombras de Miguel de Cervantes



Miguel de Cervantes, el autor de Don Quijote (en realidad no sabemos con certeza quién creó a quién ni quién es más famoso de los dos) fue una personalidad que responde plenamente al espíritu barroco, un desequilibrio permanente entre la utopía y la realidad, un claroscuro continuo que impregna todas las facetas de la época.

Hemos visto en el cuarto centenario de la muerte de Cervantes muchos homenajes pero ninguno se ha acercado a su compleja personalidad como en Los espejos de Don Quijote, la obra que ha escrito Alberto Herreros y que ha representado bajo su dirección la compañía madrileña Pánico escénico el 27 de diciembre en el Teatro de Zafra, poniendo fin con esta función a una larga gira por toda España.

La obra sitúa la acción en el penal de Sevilla donde Cervantes   espera su condena, acusado de malversar fondos de la hacienda real (hecho sucedido realmente en 1597). En una celda cercana acaban de encerrar a su amada Dorotea,  con la que pensaba escapar a Indias junto a un excéntrico escritor inglés que resulta ser William Shakespeare . El encuentro fortuito (e imaginario) entre los dos escritores da lugar a una delirante conversación (los espejos a los que alude el título), que será el germen de sus obras maestras posteriores (en sus referencias a Hamlet y Don Quijote, respectivamente), amparados por un carcelero veleidoso, verdadero demiurgo en versión esperpéntica  que permitirá la comunicación entre los personajes (previo soborno) estructurando la dramaturgia de la obra.

El desarrollo de la historia es un drama de gran peso psicológico concentrado en el personaje de Cervantes (David Lorente), cuyo personaje, cautivo y preso (con igual locura que su Quijote) muestra toda la miseria vital del célebre manco de Lepanto  en una actuación visceral y dramática apoyada por Marta Guerrero (Dorotea) y contrapesada por la comicidad del carcelero (Pedro Miguel Hernández, con su gran fuerza histriónica de siempre) y de un Shakespeare interpretado con inteligentes dosis de ironía por Chema Pizarro.

Alberto Herreros ha elaborado una obra que explora la dimensión psicológica del autor del Quijote, empozado en las tempestades del siglo de Oro español, como muy bien ha reflejado con su compañía Pánico Escénico.


Después de tantos actos (de justo reconocimiento sin duda) en homenaje a Cervantes como excelso escritor, esta actitud desmitificadora de Herreros resulta muy saludable para comprender en profundidad a  Miguel de Cervantes, personalidad muy oscura, como tantos otros maestros del barroco, en una época tan convulsa y tan cercana a la nuestra en su conflictividad porque, al igual que sucedió en el Barroco, nuestra realidad está igualmente llena de esplendor y miseria. 

jueves, 22 de diciembre de 2016

El belén más glam



El belén navideño tradicional  tiene una identidad visual invariable basada en el grupo incondicional de fieles que vienen a adorar a la nueva criatura, significada como mesías o redentor de la humanidad. 


Cómo se organizan esos elementos es lo que da creatividad y arte a esas representaciones, un relato mítico que admite tantas variaciones como formas de vivir la navidad existan  y  en este sentido el café La Casa-Bar se ha interpretado el famoso pasaje bíblico desde el glam más divertido en su belén,expuesto estas fechas en este distinguido local de la noche en Zafra, un maravilloso ejemplo del más delirante pop donde variadas gentes de la farándula y de la cultura kitsch  en luminoso tropel hacen su sofisticada peregrinación al portal de Belén, fascinados por el misterio de la creación para adorar al niño que ha nacido ya.







domingo, 27 de noviembre de 2016

Ruzante, un pícaro a la italiana



La frescura de un clásico radica en su permanente actualidad, pudiéndose encabalgar su mensaje en el discurso de todas las épocas hasta llegar a la nuestra, enriquecida de los sentidos y matices que la marejada del tiempo ha venido arrastrando hasta hoy.

Esta afirmación queda sobradamente demostrada con Ruzante o más vale un queso que cien gusanos, la comedia que acaba de co-producir Guirigai Teatro  junto a la compañía portuguesa Acta (Teatro del Algarve)  sobre texto original del cómico italiano renacentista Angelo Beoldo, bajo  la dramaturgia de Agustín Iglesias, llevada a escena por su compañía Guirigai Teatro, una recuperación en homenaje a la commedia dell’arte y a la inmensa labor de Darío Fo en pro del género teatral.

Una obra de gran fuerza cómica basada en el enredo y la confusión en la que Ruzante (interpretado por Mario Benítez) se ve envuelto al reiniciar su vida en Padua y Venecia a su vuelta de la guerra, intentando readaptarse a la nueva situación en la que su mujer Juana (Magda García-Arenal) se ha visto obligada a vivir al amparo del burgués Tonino (Cándido Gómez). Ruzante intentará hacer cambiar de opinión a su mujer pero, por si fuera poco, su amigo Menato (Agustín Iglesias) también tiene ese mismo objetivo e intentará despistarlo y que Juana se predisponga en contra de su marido.


Una obra de acción muy bien sostenida en el equívoco y el triángulo amoroso apoyado por un texto realista y chusco de continua rivalidad entre los personajes, irónicos y descreídos, y cuyo sentido, sin embargo, se pone a examen en función a la metateatralidad en la que los propios personajes montan la obra que ellos mismos están realizando en la plaza del pueblo, entre gallinas y sacos de patatas (en escenografía de Damián Galán), un lugar situado en el norte de Italia pero que muy bien podría ser en algún lugar del suroeste español como Guirigai Teatro se ha encargado de demostrar recuperando toda la fuerza de la picaresca a la italiana de Angelo Beoldo mostrando la maltrecha vida de Ruzante, un excombatiente cínico y malencarado que no deja de luchar para sobrevivir  en el conflicto, el drama o la comedia que es la vida y que nunca termina, afrontando siempre continuos retos.http://www.revistamadreselva.com/543/picaro-ruzzante

lunes, 21 de noviembre de 2016

Autorretrato de un joven capitalista español. Ácido retrato de la Transición



Hay secretos a voces y Alberto San Juan ha aireado uno en su actuación de la tarde del domingo 20 de noviembre en el Teatro de Zafra con su monólogo Autorretrato de un jovencapitalista español escrito  por él mismo (como indica su propio título) y producido por Animalario.

Teatro político de tinte ácido y crítico, teatro pobre al modo de Grotowski para resaltar la denuncia de Alberto San Juan, rasgo habitual en la obra de este controvertido actor madrileño que, a lo largo de su obra, justificó mediante una disertación bien documentada el origen de la penosa situación económica actual (paralela a la vida del personaje nacido durante el tardofranquismo) en la transición española que no supuso una ruptura con el régimen anterior sino la continuidad de la misma oligarquía financiera durante la autarquía, cuyos derechos se mantuvieron gracias a los pactos con la recién creada monarquía parlamentaria (establecida por el franquismo), oligarquía bien afianzada por diversos tratados internacionales posteriormente, que se nutren de la misma fuente neoliberal que retroalimenta el expolio bajo dos premisas: mantener al pueblo en la ignorancia y en el miedo.    


Una obra que no quiere plantear soluciones sino problemas e inquietar a los espectadores en un proceso de fuerte empatía y catarsis en la que, pese a la oscuridad y denuncia transmitida, Alberto San Juan encuentra la esperanza en la disolución de los prejuicios que socavan nuestro horizonte estirando nuestra mente hacia los límites de lo imposible y más allá. Reivindicando, en suma, la utopía de un mundo nuevo y posible donde se pueda vivir sin miedos. Ese mundo está aquí, afirma el actor, sólo es necesario vivir de acuerdo a nuestros sueños.   

domingo, 20 de noviembre de 2016

Tranvía Teatro. El milagro del amor y la memoria

Foto: Zaragoza BuenasNoticias


El sentido de nuestra vida se hace uno de los temas universales en nuestra cultura, abordado desde diversas perspectivas a lo largo de la historia (y, especialmente, del teatro barroco). Supone un eje temático que abre el discurso hacia diversas vías como es el caso de Milagro, drama que representó Tranvía Teatro en dos pases el 18 y 19 de noviembre en la Sala Guirigai de Los Santos de Maimona.

Milagro, texto original de Luis Miguel González Cruz  bajo la dirección de Cristina Yáñez despliega ingeniosos diálogos aderezados de sarcasmo e ironía en la añeja relación de Andrés (Chema Ruiz) y el doctor (Javier Anós) enquistados en viejos rencores y rivalidades sobre Emma (Maribel Bravo), casada con Andrés. Esta confianza, las implicaciones y las rivalidades avivan el sarcasmo y la ironía entre ellos, quienes deben afrontar (y de ahí su título)  la milagrosa resurrección de Emma, reconstruyendo su identidad poco a poco, configurada como un bagaje de recuerdos que componen su persona (y que su marido trata de ir reconstruyendo) mientras que el doctor intenta reconquistar su amor sin éxito. Ambos personajes encarnan dos posturas antagónicas sobre la identidad del ser: en tanto Andrés la fundamenta en el pasado, su rival el doctor la basa en el presente.

Nuestras vidas como sombras del tiempo paralela a la interesante escenografía de sombras chinescas (y de hecho los personajes inicialmente son presentados  como sombras que se encarnan adentrándose en el escenario) obra de Silvia de Marta y la inquietante luminotecnia de Miguel Ángel Camacho, sosteniendo las intuiciones y la acción de los personajes.

Memoria del pasado pero también del presente, en cualquier caso la identidad del ser está legitimada por el amor que al final consigue restablecerse. 

Tranvía Teatro ha ofrecido este drama filosófico sobre la identidad del ser basada en el amor en la creación de esa memoria, amor y memoria valores consustanciales, afortunado milagro  que conforma nuestra propia dignidad como criaturas girando en la espiral del tiempo eternamente.   

domingo, 13 de noviembre de 2016

Sara Bondi, mundo bucólico de flauta y poesía


Foto: Claudia Vázquez


La tradición musical europea ha creado un discurso propio y autónomo íntimamente ligado (desde fines del siglo XIX) a la sugestión de otras artes como la pintura y las letras, creando un flujo permanente que, sin embargo, no siempre se explicita en las actuaciones musicales, excepción hecha de la flautista italiana Sara Bondi, quien ha ofrecido su concierto de flauta y flautín invitada por las Juventudes Musicales de Zafra en los Sábados Musicales la tarde del pasado 12 de noviembre en el Pabellón Central del Recinto Ferial (sede habitual de la asociación).

La signorina Sara Bondi desplegó un repertorio donde primaba la música intimista de autores como Telemann, Paganini, Debussy y Piazzola, una selección heterogénea pero muy dada a las variaciones tonales que en su flauta desarrollaba con precisión no exenta de apasionado virtuosismo en un entorno bucólico y apacible que intercalaba con pasajes literarios de diversos autores al modo de glosas al introducir cada tema musical. Somos halcón, tempestad y melodía al encuentro de un corazón que las sepa intepretar,  en palabras de su cosecha  revelan por sí mismas la declaración de intenciones o la cosmología de esta delicada intérprete italiana.  

Un gran concierto lleno de lirismo  que Sara Bondi nos ha transmitido con su flauta quien, como si de una emisaria del dios Pan se tratara, nos ha despertado nueva vitalidad saboreando música  y poesía del manantial inagotable de la vida.    



sábado, 12 de noviembre de 2016

Elektra, horizontes de justicia



Foto: Artezblai



Elektra se consume en la venganza hacia Egisto, amante de su madre Clintemnestra y asesino de  su padre Agamenón, rey de Atreo, esperando la vuelta de su hermano Orestes, ejecutor del castigo, quien hará cumplir la venganza y así la justicia eterna en la que el alma torturada de Elektra podrá al fin descansar.

La compañía asturiana Teatro del Norte (sobradamente conocida en la Sala Guirigai) bajo la dirección de Etelvino Vázquez representó el viernes 11 de noviembre en la Sala Guirigai de Los Santos de Maimona una versión de esta tragedia clásica para cuyo guión Etelvino se ha inspirado en los textos de Sófocles, Eurípides, Hugo Von Hofmannsthal, Heiner Müller, Sartre y Strauss todo una sabrosa herencia que  ha sabido interpretarse de una manera muy personal, haciendo hincapié en el irracionalismo de los personajes, especialmente de Elektra, caracterizada por Cristina Lorenzo, quien realizó una interpretación memorable sobre la dignidad ultrajada, un personaje manipulador que guiará a Orestes (David González) tras la insidiosa incertidumbre de su regreso, para culminar el castigo contra Egisto y Climtemnestra (Etelvino Vázquez).

La música del montaje (original de Alberto Rionda) crea una gran sugestión en un espacio escénico inquietante y simbólico (creado por Carlos Lorenzo) cuyo centro era la puerta del palacio y el acceso a la psique de los personajes (muy propio en el lenguaje de Teatro del Norte) flanqueado por barras alusivas a la prisión que vive Elektra y su hermana en vida dentro del palacio, que en su reflejo metálico (luminotecnia de Rubén Álvarez) advierte de la tragedia que se aproxima, en una intriga permanente bajo la angustia de Elecktra, alma rebelde retorcida en el dolor y la miseria de sentir profanada su sangre, rivalizando con su madre Climtemenestra, consentidora del horrendo crimen (justificándolo ésta como castigo a su esposo Agamenón por sacrificar a su hija Ifigenia).


Teatro del Norte ha interpretado su Elektra en la dimensión intemporal del irracionalismo que se apodera de los personajes,  hundidos en un abismo psicológico. Una obra potenciada por el aire épico que inspiró a los románticos en su día y que hoy por hoy sigue muy vigente porque, al fin y al cabo, Elektra es la tragedia de la lucha por recobrar la dignidad del ser humano, un largo camino lleno de interminables vilezas y dificultades hasta llegar a la ansiada justicia, principio y fin del proceso ético y vital.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Museo de Badajoz. El aroma modernista de la academia



Late el tiempo desflecado en una desvaída tarde otoñal, paseo lentamente por el museo provincial, un enorme caserón en el centro de la ciudad que invita a la ensoñación y el arabesco en el remanso de la tarde languideciente.

La blancura de su espacio se resalta ahora en su reciente reforma, potenciando la funcionalidad del MUBA (Museo de Badajoz), conceptualizado ahora en 21 salas dentro de sus tres plantas en un sólido proyecto museográfico que respeta la encantadora poesía de este edificio modernista, de tronío discreto y musical, coronado de escalinatas interiores que rematan la visión en una pertinaz perspectiva aérea donde se alberga el sueño decadente de los óleos de Antonio Juez, carismático autor de este museo, junto a Adelardo Covarsí, Eugenio Hermoso y otras tantas figuras hoy poco nombradas del parnaso provincial.

Pasear por las estancias albas del MUBA es trazar un delicado e íntimo recorrido entre la memoria y la academia en una atmósfera poética y nebulosa de claraboyas esfumadas en el tobogán de tiempos amables y reposados, tardes de chocolate y anís en el recoleto ambiente de salones familiares,cálidos y remotos.