jueves, 9 de marzo de 2017

Baúl blando de disfraces derretidos a hombros de Fran Amador Luna, un canto dadaísta


Foto: Ángela Sayago 


Taladrando nuestro cerebro,  un sónar desangrado  en su ulular palpitante es el último poemario de Fran Amador Luna, quien con el título Baúl blando de disfraces derretidos acaba de editar la editorial Ultramarina en su colección Narrativa de Ultramar, obra que fue presentada el pasado sábado 4 de marzo en el Café La Marquesa de Zafra por su propio autor, acompañado de su editor, Iván Vergara y presentado por el poeta Pablo Rubio, un acto recogido por Visual Project. 

Fran Amador Luna  redactor de la revista Canibaal nos vuelve a sorprender con una obra muy arriesgada, corrosiva y sonámbula, donde explaya su iconoclastia existencial a través de una serie de textos en caleidoscopio enloquecido de turbio sedimento (de claro matiz existencial), un carrusel vertiginoso de metáforas por el que se desliza un discurso crítico sobre la propia naturaleza del hombre (baúl blando)  convertido en depredador de sí mismo en un remolino de pasiones absurdas (disfraces derretidos) que constituyen la trayectoria de unas vidas extinguidas en su propio hálito que se debaten en los términos del yin y del yan (prólogo y epílogo del poemario) entre los cuales palpita el fracaso de la vida, de la vida de cualquier ser humano acribillado por la desidia y el embrutecimiento de un mundo liderado por los fogonazos de la publicidad y el espectáculo.


El lenguaje se tensa al límite expresando la atmósfera congestiva de la experiencia poética y vital, reflejada en su misma estructura en la frontera misma entre poesía y narración (pseudorrelatos los ha llamado su autor), necesario en esta realidad plasmada  que igualmente se tensa hacia las fronteras del absurdo en una recalcitrante pesadilla. 

Fran Amador Luna sigue indomable su camino con Baúl blando de disfraces derretidos en su eléctrico dadaísmo, llenando con su voz los ángulos de la realidad más descarnada y voraz para ofrecernos pese a todo, algo (siquiera un hilo) de necesaria esperanza:

       Tengo tan poca fe en mí mismo como la que tiene para sí un paraguas agujereado.

       Pero aquí estoy, sobrevolándome, sobre-poniéndome (...)  





martes, 28 de febrero de 2017

Luis Gordillo, el estructuralismo vital




Las muestras retrospectivas de un artista nos permiten observar la coherencia de su discurso a lo largo del tiempo, como la que ofrece en estas fechas el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla con la Confesión general del sevillano Luis Gordillo (1934), una recopilación de su obra en la que se aprecia la persistencia del estructuralismo a través de diversas manifestaciones que ayudan a matizar y precisar su idea, enriqueciéndose de significados a medida que avanza su trayectoria.


 Luis Gordillo se inicia en un estructuralismo donde la secuencia se hace parodia o discurso sarcástico de la realidad, debido a la influencia del arte conceptual de los años 60 (con la fuerte presencia del pop art en su versión crítica). El mismo uso de la secuencia estructuralista la hará derivar en torno a los 90 hacia un sentido existencial mediante sus laberintos de evocación orgánica y biológica, en donde el artista se pregunta por el significado y el origen de la propia persona, confundida en un magma del que brota la vida.




La base lingüística del estructuralismo, que apunta al texto visual, está en la raíz de la obra de Luis Gordillo quien avanza, desde el planteamiento político y social (en donde cabe la ironía) de sus primeras obras hacia la búsqueda del origen del hombre, en una dimensión íntima y existencial. 


Confesión general la exposición que ahora se muestra supone la cartografía progresiva de esa secuencia donde el lenguaje lo es todo, principio y fin de los laberintos de Luis Gordillo, vistos retrospectivamente como un organismo siempre vivo. 


domingo, 12 de febrero de 2017

El océano sinfónico de Romantic Trío


Foto: Pepe Santana


Escoger el repertorio de un grupo es fundamental no sólo para marcar su línea de trabajo sino también para potenciar sus capacidades técnicas, como pudimos escuchar con Romantic Trio, el grupo de cámara que ofreció Juventudes Musicales de Zafra en su concierto de abono de los Sábados Musicales en su sede habitual del Pabellón Central del Recinto Ferial de Zafra, calentando una tarde muy fría con su cálida marea musical.


RomanticTrío es la unión de tres espíritus europeos: el ruso de Gennady Dzyubenko (piano), el genio italiano representado por  Pierfrancesco Fiordaliso (violín) y la nota del casticismo español de Jossep Bassat  (violoncello). 

El trío interpretó un repertorio muy homogéneo de composiciones del romanticismo musical europeo: Haydn, Rachmaninov, Kreisler, Falla y Grieg junto a unos pasillos populares (al compás de ¾) de la tradición musical ecuatoriana que pusieron (por contraste) una nota colorista al océano musical europeo, denso y líricamente embravecido, que el trío supo interpretar con gran temperamento, haciendo sumergirnos en las sutiles elegías de los temas, rematando con un vis de un pasaje del Peer Gynt de Grieg que dio broche luminoso a un concierto muy intenso lleno de los grandes paisajes y elegías oceánicas del exquisito romanticismo europeo.

domingo, 29 de enero de 2017

¿Adónde vas Alicia?






Las re-creaciones musicales de sugestión literaria tienen siempre el gran reto de saber acomodarse a la tradición que el público ha heredado de esos temas, tan subjetiva como variopinta pero el dúo González-Calderón (sobradamente conocidos del auditorio) superó este escollo sin problemas en su Alicia, concierto ofrecido en el foro de los Sábados musicales de las Juventudes Musicales de Zafra el pasado 28 de febrero en su sede habitual del pabellón central del recinto ferial.

El maestro granadino Alberto González Calderón (piano) y su hija Beatriz (violoncello) interpretaron su propia re-creación musical de Alicia en el país de las maravillas en 12 cuadros musicales que iban siendo presentados por Beatriz en lecturas de fragmentos de la obra de Lewis Carroll.

La música se deslizaba cromática y narrativa en los pasajes, desplegando diversos tonos presentando la acción, advirtiendo humor, ironía y la profunda amargura de un personaje, Alicia, que está buscando su identidad y que se ve abocado a abandonar su ideal volviendo a su vida gris, dejando un poso de nostalgia desvalida que endulzó delicadamente la noche. 

sábado, 28 de enero de 2017

La otra mano de Cervantes, psicoanálisis apócrifo de La Fundición Teatro






El año Cervantes nos ha dejado una estela de obras ingeniosas en memoria del Manco de Lepanto pero seguramente pocas han interiorizado en su psicología como la que ha firmado Luis Felipe Blanco Vilches, autor de La otra mano de Cervantes, obra que ha representado la compañía sevillana La fundición dirigida por Pedro Álvarez Ossorio el 27 y 28 de enero en la Sala Guirigai de Los Santos de Maimona.

La obra sitúa la acción en el penal de Sevilla donde históricamente Cervantes cumplió pena acusado de prevaricación, un comienzo donde coinciden algunos homenajes cervantinos, ya que la prisión es el lugar del fracaso y por eso es propenso a la reflexión, que dará lugar al  ensimismamiento del protagonista (Sebastián Haro), que repasará su obra y su vida en compañía de Diego (Jasio Velasco), su compañero de celda, ante el que declara su justificación artística y existencial.

La estructura de la obra se establece en torno a los dos momentos de la progresión psicológica del personaje en presidio (su título alude a ello como si de una memoria apócrifa se tratase), curva que Haro supo trazar con habilidad y aplomo en su interpretación. 

Inicialmente, cuando recién llega a la cárcel, el personaje se arropa de una gran jactancia como defensa ante la adversidad, frente a la que va cediendo paulatinamente hasta que acaba reconociendo su crimen, despojándose de toda máscara, disueltos ya los argumentos que le permitían vivir en la altanería de su engaño. 

Paralelamente, su compañero de celda Diego (Jasio Velasco), personaje rudo y bobalicón, asumirá en un segundo momento la conciencia artística del personaje de Cervantes (mientras que éste desciende a los infiernos, como decimos), de la misma manera que en El Quijote se quijotiza Sancho y se sanchifica Don Quijote, invirtiendo sus roles iniciales. Esta dinámica es subrayada musicalmente por el cello de Carmen García Moreno, personaje secundario que completa la acción en una escenografía muy vistosa diseñada por Rocco Lombardi, planteando un espectáculo de efectos visuales (diseñados por Carmen Mori) muy sugestivo, de acuerdo a las elucubraciones y a la fantasía proyectad de los personajes.

La otra mano de Cervantes de Blanco Vilches, representada ahora en la Sala Guirigai, afronta la sensibilidad de Cervantes desde su propia humanidad como un ser oscuro y cínico cuyas palabras continuamente hacían un guiño a la actualidad española más candente que, por muchos siglos que hayan pasado, siempre son actuales, del mismo modo que se muestra siempre de palpitante actualidad y talento su obra inmortal Don Quijote de la Mancha.

domingo, 15 de enero de 2017

La pasión ibérica de José Luis Nieto


Foto: Claudia Vázquez


Siempre se ha dicho que un creador necesita sus intérpretes para transmitir su mensaje. Cuando los intérpretes adquieren una personal destreza en lo que hacen, se convierten en co-creadores al mismo nivel de autoría.

El concierto ofrecido por el pianista  José Luis Nieto invitado por las JJ MMZafra a los Sábados Musicales en el Pabellón Central del Recinto Ferial el 14 de enero desarrolló íntegra la Suite Iberia de Albéniz,  cuatro series de tres piezas basadas en paisajes musicales españoles, de gran cromatismo musical en Albéniz, dado que persigue una sugestión plástica entre influencias literarias y pictóricas de su época.


José Luis Nieto realizó  una vibrante interpretación del repertorio de Albéniz en el que no sólo logró diseñar y concretar con maestría las estampas musicales  sino que añadió otras sensaciones sonoras y emocionales en una ejecución intensa, vehemente y apasionada abierta a la acertada improvisación de este pianista gaditano, de gran dominio técnico con cuyo repertorio homenajeaba (según palabras que dirigió al público en un aparte), a Albéniz, un músico que convenía rescatar, y que ahora en los Sábados Musicales, gracias al pianista José Luis Nieto hemos podido saborear su obra a nuestro placer y con total energía.       

sábado, 14 de enero de 2017

Desinformación, esclavitud y poder, de Meridional producciones




Hay argumentos escasamente convencionales  que, sin embargo,  son idóneos para transladar al público inquietudes determinadas  y no son habituales en cuanto se plantean cuestiones de nuestra realidad actual que, además, aún se encuentran irresueltas.  Una prueba de lo dicho la encontramos en Los esclavos de mis esclavos sobre el conflicto de oriente medio para tratar un problema humano, drama original de  Julio Salvatierra que representó la polivalente Meridional producciones bajo la dirección de Álvaro Lavín en la  Sala Guirigai de Los Santos de Maimona la noche del 13 de enero.

Tres cooperantes apresados por los guerrilleros afganos se ven forzados a una convivencia febril y opaca a la que progresivamente se irán adaptando gracias a diversas estrategias,  gracias a la cual los personajes conseguirán la pura supervivencia sobre sí mismos y sobre los demás, aceptándose entre sí, hecho que transciende a toda ideología.

La obra, como no podía ser de otro modo,  plantea el conflicto en Oriente Medio como  disputa entre dos esferas culturales que Occidente ha proyectado intoxicando o desinformando en muchas ocasiones, desde una visión paternalista.

La estructura de la obra es lineal y episódica en función a la aparición de los personajes en escena con un tratamiento temporal elíptico enfocado a distinguir la evolución psicológica de los personajes, que aparecerán sucesivamente sobre el escenario, el primero de ellos  el vitalista montañero Rober (Fran Cantos), el preso más veterano y por ello el maestro de ceremonia, seguido del  novelista Ismail (Álvaro Lavín), afgano criado en EE UU que nos ofrece una visión ecuánime del conflicto,  y finalmente la directora de seguridad de la ONU Anik (Elvira Cuadrupani) custodiados por la afgana y guerrillera Anik (Inés Sánchez), una carcelera que paradójicamente vive presa como mujer y como víctima de la guerra y que introducirá el tema de la desinformación (la información es un arma y vosotros estáis desarmados replica en una escena)  desestabilizando a sus prisioneros y en particular a la directora Anik, con la que se hermana en un hermoso abrazo, uniendo sus dramas.


La escenografía sobria y claustrofóbica apoyada por video y sonido acierta a trasladarnos este oscuro drama político y existencial montado por Meridional producciones, donde  unos personajes empozados en su propio dolor luchan por su propia libertad desde ángulos diversos, lo que nos hace reflexionar sobre los límites reales de la cárcel, dónde empiezan y dónde terminan nuestros propios prejuicios, un espacio endiabladamente  cerrado en donde también nosotros nos encontramos presos, esclavos de una larga cadena.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Los espejos de Don Quijote. Luces y sombras de Miguel de Cervantes



Miguel de Cervantes, el autor de Don Quijote (en realidad no sabemos con certeza quién creó a quién ni quién es más famoso de los dos) fue una personalidad que responde plenamente al espíritu barroco, un desequilibrio permanente entre la utopía y la realidad, un claroscuro continuo que impregna todas las facetas de la época.

Hemos visto en el cuarto centenario de la muerte de Cervantes muchos homenajes pero ninguno se ha acercado a su compleja personalidad como en Los espejos de Don Quijote, la obra que ha escrito Alberto Herreros y que ha representado bajo su dirección la compañía madrileña Pánico escénico el 27 de diciembre en el Teatro de Zafra, poniendo fin con esta función a una larga gira por toda España.

La obra sitúa la acción en el penal de Sevilla donde Cervantes   espera su condena, acusado de malversar fondos de la hacienda real (hecho sucedido realmente en 1597). En una celda cercana acaban de encerrar a su amada Dorotea,  con la que pensaba escapar a Indias junto a un excéntrico escritor inglés que resulta ser William Shakespeare . El encuentro fortuito (e imaginario) entre los dos escritores da lugar a una delirante conversación (los espejos a los que alude el título), que será el germen de sus obras maestras posteriores (en sus referencias a Hamlet y Don Quijote, respectivamente), amparados por un carcelero veleidoso, verdadero demiurgo en versión esperpéntica  que permitirá la comunicación entre los personajes (previo soborno) estructurando la dramaturgia de la obra.

El desarrollo de la historia es un drama de gran peso psicológico concentrado en el personaje de Cervantes (David Lorente), cuyo personaje, cautivo y preso (con igual locura que su Quijote) muestra toda la miseria vital del célebre manco de Lepanto  en una actuación visceral y dramática apoyada por Marta Guerrero (Dorotea) y contrapesada por la comicidad del carcelero (Pedro Miguel Hernández, con su gran fuerza histriónica de siempre) y de un Shakespeare interpretado con inteligentes dosis de ironía por Chema Pizarro.

Alberto Herreros ha elaborado una obra que explora la dimensión psicológica del autor del Quijote, empozado en las tempestades del siglo de Oro español, como muy bien ha reflejado con su compañía Pánico Escénico.


Después de tantos actos (de justo reconocimiento sin duda) en homenaje a Cervantes como excelso escritor, esta actitud desmitificadora de Herreros resulta muy saludable para comprender en profundidad a  Miguel de Cervantes, personalidad muy oscura, como tantos otros maestros del barroco, en una época tan convulsa y tan cercana a la nuestra en su conflictividad porque, al igual que sucedió en el Barroco, nuestra realidad está igualmente llena de esplendor y miseria. 

jueves, 22 de diciembre de 2016

El belén más glam



El belén navideño tradicional  tiene una identidad visual invariable basada en el grupo incondicional de fieles que vienen a adorar a la nueva criatura, significada como mesías o redentor de la humanidad. 


Cómo se organizan esos elementos es lo que da creatividad y arte a esas representaciones, un relato mítico que admite tantas variaciones como formas de vivir la navidad existan  y  en este sentido el café La Casa-Bar se ha interpretado el famoso pasaje bíblico desde el glam más divertido en su belén,expuesto estas fechas en este distinguido local de la noche en Zafra, un maravilloso ejemplo del más delirante pop donde variadas gentes de la farándula y de la cultura kitsch  en luminoso tropel hacen su sofisticada peregrinación al portal de Belén, fascinados por el misterio de la creación para adorar al niño que ha nacido ya.







domingo, 27 de noviembre de 2016

Ruzante, un pícaro a la italiana



La frescura de un clásico radica en su permanente actualidad, pudiéndose encabalgar su mensaje en el discurso de todas las épocas hasta llegar a la nuestra, enriquecida de los sentidos y matices que la marejada del tiempo ha venido arrastrando hasta hoy.

Esta afirmación queda sobradamente demostrada con Ruzante o más vale un queso que cien gusanos, la comedia que acaba de co-producir Guirigai Teatro  junto a la compañía portuguesa Acta (Teatro del Algarve)  sobre texto original del cómico italiano renacentista Angelo Beoldo, bajo  la dramaturgia de Agustín Iglesias, llevada a escena por su compañía Guirigai Teatro, una recuperación en homenaje a la commedia dell’arte y a la inmensa labor de Darío Fo en pro del género teatral.

Una obra de gran fuerza cómica basada en el enredo y la confusión en la que Ruzante (interpretado por Mario Benítez) se ve envuelto al reiniciar su vida en Padua y Venecia a su vuelta de la guerra, intentando readaptarse a la nueva situación en la que su mujer Juana (Magda García-Arenal) se ha visto obligada a vivir al amparo del burgués Tonino (Cándido Gómez). Ruzante intentará hacer cambiar de opinión a su mujer pero, por si fuera poco, su amigo Menato (Agustín Iglesias) también tiene ese mismo objetivo e intentará despistarlo y que Juana se predisponga en contra de su marido.


Una obra de acción muy bien sostenida en el equívoco y el triángulo amoroso apoyado por un texto realista y chusco de continua rivalidad entre los personajes, irónicos y descreídos, y cuyo sentido, sin embargo, se pone a examen en función a la metateatralidad en la que los propios personajes montan la obra que ellos mismos están realizando en la plaza del pueblo, entre gallinas y sacos de patatas (en escenografía de Damián Galán), un lugar situado en el norte de Italia pero que muy bien podría ser en algún lugar del suroeste español como Guirigai Teatro se ha encargado de demostrar recuperando toda la fuerza de la picaresca a la italiana de Angelo Beoldo mostrando la maltrecha vida de Ruzante, un excombatiente cínico y malencarado que no deja de luchar para sobrevivir  en el conflicto, el drama o la comedia que es la vida y que nunca termina, afrontando siempre continuos retos.http://www.revistamadreselva.com/543/picaro-ruzzante