domingo 1 de noviembre de 2009
Cavilando sobre San Juan en el museo de Bellas Artes de Sevilla
La tradición caracteriza a San Juan durmiendo o cabeceando en las escenas de grupo para distinguirlo, sobre todo en las representaciones pictóricas de la Última Cena, concibiendo el sueño como una vía de acceso a otra realidad, por la cual fue capaz San Juan, pensamos, de escribir el Apocalipsis, tal vez la primera muestra de superrealismo (así, en su designación francesa de sur-realisme en el sentido de super-realidad), así también se interpreta en las culturas chamánicas, en donde también el sueño supone observatorio de la realidad, desde el cual se atribuye un punto de vista privilegiado, de ahí que se haya atribuido a San Juan Evangelista el águila como icono (o el náhualt, su desdoble en el reino animal), cuyo tópico no sólo es su mirada afilada y precisa sino también observadora excelsa de la realidad desde la altura impoluta y sagrada reservada a los dioses y a los visionarios a lo largo de la historia.
lunes 26 de octubre de 2009
Fernando Millán da señales de vida
Es gratificante saber nuevas de Fernando Millán , retirado desde hace unos años en su molino de Jaén, atalaya desde donde observa la realidad artistica del momento que comenta en su blog
http://losorganosdefernandomillan.blogspot.com/
Fernando siempre es sagaz observador de la realidad y lo demuestra en sus escritos, es lástima que se haya autoexcluido de cualquier participación en actividades públicas en revistas, reportajes y cómo no, antologías, desde el 2005 (cuando nos envió carta abierta a todos nosotros con sus disposiciones), motivo por el que Alfonso López Gradolí se hubiera visto obligado a retirarlo en su día de la Antología incompleta de poesía visual (Calambur, Madrid, 2007) y de su último ensayo, La escritura MIRADA (Calambur, Madrid, 2008), respetando la voluntad de Millán para que lo excluyera de cualquier antología o ensayo en que Alfonso pensara incluirlo con obra, motivo por tanto de que no apareciese en el último ensayo referido, aquí en este blog reseñado, hecho que nos parecía a todos inexplicable. Sin embargo, he aquí la respuesta: Fernando Millán se ha excluido por propia voluntad de participar públicamente en ciertos eventos y publicaciones, un silencio del que ahora sale parcialmente a través de su blog. Animamos a nuestro amigo Fernando a que se desprenda de sus reticencias, justas o no, para volver al ruedo cuanto antes.
http://losorganosdefernandomillan.blogspot.com/
Fernando siempre es sagaz observador de la realidad y lo demuestra en sus escritos, es lástima que se haya autoexcluido de cualquier participación en actividades públicas en revistas, reportajes y cómo no, antologías, desde el 2005 (cuando nos envió carta abierta a todos nosotros con sus disposiciones), motivo por el que Alfonso López Gradolí se hubiera visto obligado a retirarlo en su día de la Antología incompleta de poesía visual (Calambur, Madrid, 2007) y de su último ensayo, La escritura MIRADA (Calambur, Madrid, 2008), respetando la voluntad de Millán para que lo excluyera de cualquier antología o ensayo en que Alfonso pensara incluirlo con obra, motivo por tanto de que no apareciese en el último ensayo referido, aquí en este blog reseñado, hecho que nos parecía a todos inexplicable. Sin embargo, he aquí la respuesta: Fernando Millán se ha excluido por propia voluntad de participar públicamente en ciertos eventos y publicaciones, un silencio del que ahora sale parcialmente a través de su blog. Animamos a nuestro amigo Fernando a que se desprenda de sus reticencias, justas o no, para volver al ruedo cuanto antes.
miércoles 14 de octubre de 2009
Domingo errabundo en Romiño
Enclave ideal para respirar aire montañés, cercana a Cangas de Onís se encuentra esta recoleta aldea cuya población aumenta los fines de semana con la visita de Paloma y su hijo Alexander que se retiran a descansar de la tirante vida en la urbe.
Hemos coronado la tarde en la costa, de vuelta del mirador del Fito en la que la espesa niebla en que se hallaba no nos ha permitido contemplar absolutamente nada que no fuera el orvallo que mansamente gravitaba ante nosotros y que con su muda letanía nos acompañó hasta el ocaso.
martes 6 de octubre de 2009
La elegía del paraíso perdido de Eduardo Fraile
Hay un culturalismo vitalista en todo aquello que traducimos a coordenadas emocionales a lo largo de nuestra vida, vivencias que quedan vinculadas por siempre a un gesto, a algún detalle, una especie de hiperenlace caprichoso en nuestro magma orgánico, entonces podemos trazar nuestra propia cartografía sentimental tratando de reunir todos aquellos fragmentos dispersos, y el resultado es nuestra propia proyección elegíaca.

Esta es la característica que podríamos atribuir a la poesía de Eduardo Fraile en sus dos últimas obras: Quién mató a Kennedy y por qué (Junta de Castilla y León, Valladolid, 2007) y La chica de la bolsa de los peces de colores (Visor, Madrid, 2008). La añoranza del paraíso perdido, la escritura de lo que podría haber sido, vida precintada en el pasado que volverá a hacerse presente tal vez algún día, volviendo a fulgir en el espacio, sobre la que de continuo se pregunta el poeta en nostálgico monólogo:
Escúchame, alma mía, ¿recuerdas cómo éramos
en el alba del tiempo?. Aquella sed de luz
que el deseo tornaba implacable… ¿Se sació de algún modo?.
¿Creciste, hiciste tuyo
el caudal loco de los días en la argentina edad?
Mírame: ¿me parezco
todavía un poco a ti? ¿Me reconoces?.
(Quién mató a Kennedy…), p. 27.
La realidad que contempla el poeta no es más que una justificación de su propia historia vivida, cierta y sublime ante la biografía inconclusa y nebulosa que le rodea. Así comienza su poemario La chica de la bolsa de peces de colores:
Ahora me asomo a la ventana de micorazón:
(La chica de la bolsa…, p. 13)
La realidad que su corazón evoca le permite desdoblar la realidad, porque habla a veces desde el reencuentro consigo mismo, lugar físico transcendido a entidad en la que no consigue reconocerse, desorientado existencialmente:

Vuelvo a Valladolid tras unos años
de ausencia, y noto muy cambiada la ciudad. (…)
(La chica de la bolsa…, p. 14)
Fraile crea su propia mitología a través de la que se vive a sí mismo, una realidad cálida y local que no elude ningún elemento por camp que pudiera parecer:
La melancolía es de color albivioleta
como la camiseta del Real Valladolid…
(...)Quién sabe
cómo era nuestro dolor de niños
que hoy es un cachorrillo dócil que se deja tocar en el recuerdo
(Quién mató a Kennedy…, p. 39)
Era el chocolatero.
Cada mes o cosa así desembarcaba
con su 600 blanco (…)
(La chica de la bolsa…, p. 52)

Un espacio habitable localizado en su propia ciudad, Valladolid, causa esta de las precisiones geográficas de calles y parajes diversos, que el autor, lejos del localismo, convierte en conceptos:
Paseo por el barrio de San Pedro Regalado
(Valladolid)
y el aire huele a una novela de Rafael Sánchez Ferlosio…
(La chica de la bolsa…, p. 20)
(seguramente es ese rastro de canela en las alborozadas mañanas de primavera, apunto, a lo que huelen las novelas de Ferlosio).
La elegía del mundo perdido viene sugerida por la musicalidad trunca del verso libre, el discurrir de suave y serena nostalgia planea en esa coloquialidad del estilo, sin retoricismos, con una voluntad de documento poético que quiere legarnos este poeta castellano desterrado en este espacio que es la realidad en donde él intenta crear otra más habitable, tal vez considerando, como Luis Cernuda, que la realidad no es sólo aquello que todos podemos ver sino la realidad que nosotros mismos construimos para desplegar nuestra vida, nuestros sueños y también nuestros miedos.
Esta es la característica que podríamos atribuir a la poesía de Eduardo Fraile en sus dos últimas obras: Quién mató a Kennedy y por qué (Junta de Castilla y León, Valladolid, 2007) y La chica de la bolsa de los peces de colores (Visor, Madrid, 2008). La añoranza del paraíso perdido, la escritura de lo que podría haber sido, vida precintada en el pasado que volverá a hacerse presente tal vez algún día, volviendo a fulgir en el espacio, sobre la que de continuo se pregunta el poeta en nostálgico monólogo:
Escúchame, alma mía, ¿recuerdas cómo éramos
en el alba del tiempo?. Aquella sed de luz
que el deseo tornaba implacable… ¿Se sació de algún modo?.
¿Creciste, hiciste tuyo
el caudal loco de los días en la argentina edad?
Mírame: ¿me parezco
todavía un poco a ti? ¿Me reconoces?.
(Quién mató a Kennedy…), p. 27.
Ahora me asomo a la ventana de micorazón:
(La chica de la bolsa…, p. 13)
La realidad que su corazón evoca le permite desdoblar la realidad, porque habla a veces desde el reencuentro consigo mismo, lugar físico transcendido a entidad en la que no consigue reconocerse, desorientado existencialmente:
Vuelvo a Valladolid tras unos años
de ausencia, y noto muy cambiada la ciudad. (…)
(La chica de la bolsa…, p. 14)
Fraile crea su propia mitología a través de la que se vive a sí mismo, una realidad cálida y local que no elude ningún elemento por camp que pudiera parecer:
La melancolía es de color albivioleta
como la camiseta del Real Valladolid…
(...)Quién sabe
cómo era nuestro dolor de niños
que hoy es un cachorrillo dócil que se deja tocar en el recuerdo
(Quién mató a Kennedy…, p. 39)
Era el chocolatero.
Cada mes o cosa así desembarcaba
con su 600 blanco (…)
(La chica de la bolsa…, p. 52)
Un espacio habitable localizado en su propia ciudad, Valladolid, causa esta de las precisiones geográficas de calles y parajes diversos, que el autor, lejos del localismo, convierte en conceptos:
Paseo por el barrio de San Pedro Regalado
(Valladolid)
y el aire huele a una novela de Rafael Sánchez Ferlosio…
(La chica de la bolsa…, p. 20)
(seguramente es ese rastro de canela en las alborozadas mañanas de primavera, apunto, a lo que huelen las novelas de Ferlosio).
La elegía del mundo perdido viene sugerida por la musicalidad trunca del verso libre, el discurrir de suave y serena nostalgia planea en esa coloquialidad del estilo, sin retoricismos, con una voluntad de documento poético que quiere legarnos este poeta castellano desterrado en este espacio que es la realidad en donde él intenta crear otra más habitable, tal vez considerando, como Luis Cernuda, que la realidad no es sólo aquello que todos podemos ver sino la realidad que nosotros mismos construimos para desplegar nuestra vida, nuestros sueños y también nuestros miedos.
martes 29 de septiembre de 2009
El descuido de Alfonso López Gradolí
El tono divulgativo es lo mejor del último ensayo del poeta Alfonso López Gradolí, La escritura MIRADA. Una aproximación a la poesía experimental española (Biblioteca Litterae, 16, Editorial Calambur, Madrid, 2008), en donde predomina la revisión historicista de esta corriente en nuestra península, incidiendo en la primera promoción de artistas experimentales al calor de su introducción en España por Julio Campal. Tal vez por ello el trabajo abunda en ejemplos de la poesía concreta (Scala, Eduardo Fraile, etc) y diversos autores como Enrique Uribe, de quien hace interesantes comentarios a sus obras, Francisco Pino y Felipe Boso, sin olvidar a Castillejo de quien reproduce varios documentos vinculándose así a su estética. Hubiéramos preferido mayor número de ilustraciones (correctamente reproducidas en blanco y negro), ni siquiera concede una a la obra de Francisco Peralto a quien ensalza (merecidamente)su labor creadora y editorial.
La obra sin duda sólo es una aproximación de carácter historicista abundante en datos sobre todo de la primera etapa de la poesía experimental, aquella más viva en la mente de su autor, siendo así, no se entiende la omisión absoluta de Fernando Millán en este libro, un representante básico de la poesía experimental española tanto en creación como en crítica, ni siquiera una entrada en bibliografía o la menor alusión en pie de página. Cualquiera medianamente iniciado en la poesía experimental española que lea esta obra lo echará en falta. ¿Realmente ha sido un descuido?
La obra sin duda sólo es una aproximación de carácter historicista abundante en datos sobre todo de la primera etapa de la poesía experimental, aquella más viva en la mente de su autor, siendo así, no se entiende la omisión absoluta de Fernando Millán en este libro, un representante básico de la poesía experimental española tanto en creación como en crítica, ni siquiera una entrada en bibliografía o la menor alusión en pie de página. Cualquiera medianamente iniciado en la poesía experimental española que lea esta obra lo echará en falta. ¿Realmente ha sido un descuido?
sábado 19 de septiembre de 2009
Animación pre-feria en Zafra
Ya se respira el ambiente preferial en Zafra, lenta pero decididamente se despereza la ciudad abocada a la feria de San Miguel, como cada año, poniendo en el ánimo una nota de optimismo decidido.
miércoles 16 de septiembre de 2009
Badajoz otoñal
Vuelvo a Badajoz una noche lúgubre emborronada por la lluvia y el viento otoñal. La maleta se hace pequeño arcón de los tesoros regalados por los amigos durante el viaje.
martes 15 de septiembre de 2009
Mateíno 2009
Oviedo se prepara para sus tradicionales fiestas patronales que se prolongan hasta la semana que viene. Ya se ha dado el pregón a costa de Boris Izaguirre, quien, según Oviedo Diario, protagonizó el momento hortera de San Mateo.
Hemos descubierto una nueva chocolatería para las meriendas y nuevos restaurantes encantadores, aunque también hemos recorrido los conocidos ya.
Hay un viento desangelado que preludia lluvia y pone una nota melancólica. El otoño siempre ha sido inhóspito para mí.
sábado 12 de septiembre de 2009
Café con García Martín
Siempre se me encoge el ánimo cruzando la sierra en tren hasta llegar a Oviedo. Es áspera y descarnada la sierra, aquí tiene su reino el milano y hay guaridas secretas en los desfiladeros que sólo conocen los pastores. Telúrico secreto envuelto en brumas.
Al mediodía me espera José Luis García Mártín para compartir un café. Se ha sentado en el mismo rincón en que me recibió, frente a la vidriera del local, en la misma silla. Me anuncia que vendrá al próximo Congreso de Escritores Extremeños este octubre a Badajoz, me firma mi ejemplar de su Café Arcadia y charlamos sobre algunas vanidades literarias.

Vivaqueo ociosamente por un Oviedo soleado entre sobrios chigres hasta la hora de ver a Natalia, que me invita a comer un jugoso pulpo a la gallega.
Al mediodía me espera José Luis García Mártín para compartir un café. Se ha sentado en el mismo rincón en que me recibió, frente a la vidriera del local, en la misma silla. Me anuncia que vendrá al próximo Congreso de Escritores Extremeños este octubre a Badajoz, me firma mi ejemplar de su Café Arcadia y charlamos sobre algunas vanidades literarias.
Vivaqueo ociosamente por un Oviedo soleado entre sobrios chigres hasta la hora de ver a Natalia, que me invita a comer un jugoso pulpo a la gallega.
jueves 10 de septiembre de 2009
En las orillas del Bernesga
Se podría titular así a una contemporánea canción de gesta, de fabulación ruda y sencilla, varonil, sobre esta ciudad. Llego a León al mediodía,el Bernesga se encabrilla bajo los puentes añejos que vieron cruzar a reyes de legendarias dinastías castellanas. Visito el colorista MUSAC (Museo de Arte contemporáneo) que contrasta fuertemente con la severidad de la piedra. Es lástima no haber coincidido con Gustavo Vega, que viene un día después, sin embargo me ha escrito una carta entrañable recomendándome diversos lugares y platos de su tierra.

Recorro largamente los bulevares bulliciosos llenos de cafés elegantes hasta llegar a la catedral y de ahí a los añejos barrios leoneses, reflejo de una sociedad agraria y castiza. Multitud de tabernas al modo asturiano del chigre y pesadas vaharadas de cecina. Aroma bravío el de León, épica y trashumancia, dos vertientes de la misma edad heroica.
Recorro largamente los bulevares bulliciosos llenos de cafés elegantes hasta llegar a la catedral y de ahí a los añejos barrios leoneses, reflejo de una sociedad agraria y castiza. Multitud de tabernas al modo asturiano del chigre y pesadas vaharadas de cecina. Aroma bravío el de León, épica y trashumancia, dos vertientes de la misma edad heroica.
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